El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afrontará la noche electoral desde la Casa Blanca, acompañado por sus asesores y círculo más cercano, en un acto privado en la residencia presidencial, donde permanecerá con el teléfono móvil en la mano para seguir animando en redes sociales el voto a los candidatos republicanos.
En las horas previas al cierre de los colegios, Trump ha pedido expresamente el apoyo para aspirantes como Barry Moore (Senado por Georgia), Dan S. Sullivan (Senado por Alaska) o Andy Biggs (Senado por Arizona), todos ellos integrados en su "equipo Trump" y receptores directos de los 28 mítines que el mandatario ha celebrado antes de las elecciones legislativas de este martes.
El presidente encara estos comicios mientras su popularidad se encuentra en uno de sus niveles más bajos, de acuerdo con las primeras encuestas a pie de urna difundidas por CBS News. Trump obtiene solo un 38 por ciento de aprobación, una cifra peor que la registrada en las legislativas de 2018, durante su primer mandato, y también inferior a la de George W. Bush en 2006, cuando los republicanos perdieron el control de ambas cámaras del Congreso.
La principal causa de este desgaste es la economía: en el primer mandato de Trump, un 68% de los votantes consideraba justo después de votar que la situación económica de Estados Unidos era "excelente" o "buena" en los sondeos a pie de urna. Ahora el escenario se ha dado la vuelta y un 75% define la coyuntura económica como "regular" o "mala", según las encuestas divulgadas por NBC News.
En este contexto, el presidente permanecerá durante la velada en la Sala Este de Recepción de la Casa Blanca, junto a miembros de su Gabinete, personal de la residencia oficial y varios asesores externos, entre ellos su encuestador de referencia, Tony Fabrizio, según han indicado fuentes de Presidencia a NBC News.
Como detalle llamativo de la jornada, Trump ha reservado uno de sus últimos mensajes para arremeter contra la analista política Jessica Tarlov, voz demócrata en los debates de la cadena conservadora Fox News, una de las emisoras predilectas del mandatario.
"No puedo aguantar su voz. Es más tonta que una piedra, pero es la voz la que me pone de los nervios. Me tengo que ir a otro lado hasta que esta perdedora salga de cámara. Luego vuelvo", se ha quejado.