Por sorpresa y tras más de cuatro horas de comparecencia ante la Diputación Permanente, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha dimitido del cargo y renunciado a ir en las listas electorales del 29N. Así lo ha anunciado al término de la sesión, sin haber dado pistas con anterioridad en sus intervenciones y después de que todos los grupos a excepción del suyo, el PSOE, y EH Bildu hayan pedido su dimisión expresa.
Puente, quien ha informado a Pedro Sánchez por mensaje unos minutos antes, deja el cargo tras el accidente ferroviario en Urda. Según ha explicado, ha tomado la decisión en este momento porque lo urgente era la gestión de la crisis y urdir un plan de refuerzo de la seguridad, que ha sido aprobado este martes en Consejo de Ministros.
El anuncio cambia el escenario que el propio Ejecutivo había descrito horas antes. Fuentes del Gobierno habían asegurado que Puente no iba a dimitir, que Pedro Sánchez tampoco lo cesaría y que mantendría su candidatura como número uno del PSOE por Valladolid para las elecciones del 29 de noviembre.
Del respaldo del Gobierno al anuncio de dimisión
La jornada había comenzado con la defensa de su continuidad al frente de Transportes. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Puente había argumentado que no había adoptado decisiones que contribuyeran al accidente y había reivindicado su respuesta desde que se produjo la tragedia.
El ministro había distinguido entre las peticiones de dimisión de Ada Colau, que decía comprender, y las del PP y Alberto Núñez Feijóo, a quienes reprochaba una doble vara de medir. Su salida se anuncia después de esa comparecencia y del respaldo explícito que le había trasladado el Ejecutivo.
Una comparecencia bajo la presión de la oposición y los socios
Puente había acudido este martes a la Diputación Permanente del Congreso para explicar el accidente de Urda, que dejó 69 fallecidos. La comparecencia se celebraba con peticiones de dimisión tanto de la oposición como de buena parte de los socios parlamentarios del Gobierno.
Antes de su intervención, Sumar, Podemos, Compromís, BNG, PNV y Junts habían reclamado su marcha o su cese. ERC había optado por escuchar primero las explicaciones del ministro, según la información publicada sobre el inicio de la sesión.
Puente se va presumiendo de gestión
Óscar Puente ha defendido durante su comparecencia que la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla no está "abandonada ni olvidada" y ha reivindicado un plan de renovación de 780 millones de euros. El ministro ha detallado que las inversiones se materializan en cerca de 90 contratos públicos para actuar sobre la infraestructura, con trabajos que abarcan desde la reparación de defectos estructurales, la impermeabilización de tableros y la adecuación de túneles hasta la mejora de drenajes, la estabilización de taludes y la renovación de desvíos y traviesas. También ha destacado la electrificación y la implantación del sistema ERTMS nivel 2.
El ya extitular de Transportes ha defendido asimismo el sistema de seguridad LZB, al que ha calificado de "muy contrastado", y ha recordado los plazos de implantación del ERTMS tras el accidente de Angrois de 2013. De igual forma, ha sostenido que España es el país europeo con más kilómetros de vías en los que opera este sistema y ha reivindicado el refuerzo de la plantilla de Adif. Según sus datos, la compañía cuenta actualmente con 1.762 trabajadores dedicados a labores de control, frente a los 1.096 de 2018 y los 964 de 2012.
Sus palabras, sin embargo, no han convencido a los portavoces del resto de fuerzas, a excepción de la suya. Si bien han valorado que haya ofrecido explicaciones y consideran que no es el responsable de la tragedia, ven inviable que no se asuman responsabilidades políticas. Y Puente ha recogido el guante. Sobre la bocina, en su última intervención, ha hecho el anuncio de la tarde. Acto seguido, con la sesión ya concluida, varios integrantes de la Diputación Permanente han acudido a saludarle y agradecerle el gesto.
¿Y ahora qué?
La salida de Óscar Puente del Ministerio de Transportes abrirá una nueva etapa al frente de una cartera que, como suele ocurrir en estos casos y con las urnas tan próximas en el horizonte, pasará a manos de otro miembro del Ejecutivo.
El relevo obligará al Ejecutivo a reorganizar las responsabilidades sobre una de las áreas más cuestionadas tras los accidentes ferroviarios, mientras queda pendiente determinar quién asumirá la gestión de la crisis y dará continuidad a las medidas anunciadas para reforzar la seguridad y el mantenimiento de la red.