Al menos 14 personas han perdido la vida, entre ellas seis agentes de Policía, y otras 22 han resultado heridas este domingo en el noroeste de Pakistán tras un atentado suicida contra una comisaría situada en la inestable provincia de Jaiber Pastunjuá.
El ataque se ha registrado en la localidad de Kabal, en el valle del Swat, cuando un hombre con un chaleco cargado de explosivos trató sin éxito de superar un control de seguridad próximo a la comisaría. El individuo habría intentado aprovechar el desorden generado por una manifestación juvenil en las inmediaciones, convocada precisamente contra la ola de violencia que desde hace meses golpea al valle.
El responsabel policial Fida Hussain ha confirmado el balance provisional a la cadena GEO TV y anunciado que los heridos han sido trasladados al cercano Hospital Universitario Saidu Sharif para recibir tratamiento.
Solo en julio unas 154 personas han muerto por atentados terroristas en Jaiber Pastunjua, según el Instituto Pakistaní de Estudios sobre Conflictos y Seguridad, un repunte del 105% en comparación con el mes anterior.
La violencia allí es prácticamente un fenómeno endémico desde hace 20 años. Para los talibán paquistaníes fue un verdadero bastión hasta su expulsión en 2009 tras una gran ofensiva militar, pero el grupo armado ha continuado lanzando ataques desde la ingobernable frontera afgana.