El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha advertido este miércoles de que cerca del 66% de las clases que se imparten en Ucrania se ven afectadas por las alertas antiaéreas derivadas de la invasión rusa, lo que provoca que miles de menores no puedan seguir el curso escolar con normalidad en aproximadamente dos de cada tres jornadas lectivas.
Entre septiembre y octubre, en torno al 65,9% de los días de colegio se vieron alterados por estas alarmas, muy por encima del 37,4% registrado en el mismo intervalo del año anterior, lo que supone una “alteración de las jornadas escolares en medio de una escala de ataques”.
“Las consecuencias de estos ataques también se hacen sentir en las aulas de todo el país”, ha señalado UNICEF en un comunicado, en el que detalla que, desde el arranque del curso, los escolares han pasado una media de 34 horas bajo alarmas antiaéreas durante el horario de clase.
De acuerdo con los datos recopilados hasta el 20 de octubre, este tiempo representa más del 13% de las horas lectivas previstas. Además, se ha constatado que la duración media de las alarmas en horario escolar casi se ha duplicado entre septiembre de 2025 y septiembre de 2026. En Kiev, capital de Ucrania, las alertas durante las clases han aumentado de 12 en septiembre de 2025 a 71 en septiembre de 2026.
En las regiones de Dnipropetrovsk, Kirovogrado y Járkov, el alumnado ha tenido que soportar más de 60 horas de alarmas en plena jornada escolar, lo que equivale a cerca de una cuarta parte del tiempo lectivo programado. Esta realidad alcanza a más de 560.000 niños y niñas.
Desde el inicio de la guerra a gran escala, Naciones Unidas ha confirmado casi 2.000 ataques contra centros e infraestructuras educativas, de los cuales unos 270 se han producido solo en 2026. Ante esta situación, el organismo continúa colaborando con el Gobierno ucraniano y sus socios para “garantizar que los niños y niñas puedan aprender en condiciones de seguridad, mediante la mejora de los refugios escolares, la recuperación de los aprendizajes y el apoyo a la salud mental”.
“Es imprescindible proteger a la infancia de los ataques: todos los niños y niñas tienen derecho a aprender en un entorno seguro”, ha remachado UNICEF.