La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, se desplazarán este jueves a Montreal para asistir a la cumbre entre la Unión Europea y Canadá. En este encuentro, ambas partes tratarán de profundizar sus vínculos políticos, económicos y en materia de seguridad, y avanzar en el diseño de una fórmula de cooperación inédita que permita a Ottawa acercarse más al bloque comunitario sin convertirse en Estado miembro.
La reunión, prevista para los días 29 y 30 de octubre y presidida por el primer ministro canadiense, Mark Carney, pretende enviar un mensaje político en un momento de fuerte inestabilidad geopolítica y de tensiones a ambos lados del Atlántico en su relación con Estados Unidos.
Como principal resultado, se espera el anuncio de una "Alianza para el Futuro", ideada para intensificar la colaboración bilateral en campos como el comercio, las materias primas críticas, la Inteligencia Artificial (IA), la energía o la defensa, entre otros.
"La UE y Canadá han sido durante mucho tiempo amigos cercanos, socios importantes y aliados estratégicos. Nuestro vínculo es fuerte y sigue fortaleciéndose", ha subrayado Costa antes del viaje, remarcando que la cita permitirá llevar la relación "al siguiente nivel" mediante una alianza destinada a reforzar los lazos "políticos, económicos e institucionales".
En la cumbre participará también la Alta Representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, junto a otros nueve comisarios europeos, que mantendrán encuentros con sus homólogos canadienses para impulsar iniciativas concretas en sus respectivas áreas.
Hacia una nueva fórmula de asociación con Canadá
Uno de los ejes centrales será la propuesta lanzada por Von der Leyen en su discurso sobre el Estado de la Unión de septiembre para estudiar una modalidad de "membresía asociada" que ofrezca a Canadá una relación con la UE más estrecha que la de cualquier otro socio externo.
Fuentes comunitarias señalan que la meta es levantar una asociación que se aproxime a la pertenencia a la Unión Europea "más que cualquier otra cosa" planteada hasta ahora, aunque insisten en que se trataría de una "asociación sin adhesión", dado que Canadá no contempla entrar formalmente en el club comunitario.
El esquema se apoya en tres pilares: una coordinación más intensa de políticas públicas en ámbitos como el clima, la energía o la IA; una mayor implicación de Canadá en programas europeos como Erasmus+ y Horizonte Europa; y un refuerzo de los canales institucionales, con posibles reuniones periódicas entre gobiernos e instituciones de ambas orillas del Atlántico.
Con todo, las mismas fuentes admiten que se trata de un terreno aún "inexplorado" y que algunos Estados miembro recelan del alcance de esta fórmula. Por ello, el objetivo inmediato es abrir un proceso de trabajo para definir los contornos de la posible asociación de cara a la próxima cumbre bilateral, programada para 2027.
Desde Bruselas se considera que, pese a las reservas de ciertos países, existe un apoyo amplio entre los Veintisiete a estrechar la relación con Ottawa, aunque la denominación final y el encaje jurídico de la futura asociación siguen sin cerrarse.
Comercio, defensa y materias primas críticas
En el plano económico, la UE y Canadá aspiran a avanzar hacia un acuerdo de comercio digital que complemente y amplíe la cooperación más allá del Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA). Este pacto, aplicado de forma provisional desde 2017, ha permitido, según la Comisión, aumentar alrededor de un 80% el intercambio de bienes y servicios entre ambos socios en menos de diez años.
Asimismo, se prevé progresar en un acuerdo entre Canadá y el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para movilizar financiación hacia proyectos vinculados a materias primas críticas, junto con la actualización de la cooperación nuclear y la apertura de infraestructuras europeas de supercomputación a investigadores y empresas canadienses.
En seguridad y defensa, la cita servirá para dar continuidad a la Asociación de Seguridad y Defensa firmada en junio de 2025 y para profundizar la colaboración en tres ámbitos adicionales: el Ártico, la lucha contra la manipulación informativa extranjera y los riesgos para la seguridad asociados al cambio climático.
Los dirigentes europeos y canadienses tratarán también su respaldo a Ucrania frente a la invasión rusa, la coordinación de sanciones contra Moscú y otros retos internacionales compartidos. Además, ambas partes encargarán un estudio sobre la viabilidad de exportar gas natural licuado canadiense hacia Europa.