El coportavoz de Podemos, Pablo Fernández, ha reclamado este lunes al Gobierno que fije un límite al coste de los carburantes, ante los máximos históricos registrados en las últimas semanas, con la gasolina y el diésel superando los dos euros por litro.
En una comparecencia ante los medios, Fernández ha subrayado la necesidad de intervenir ante la escalada de la energía y sus efectos sobre la inflación. “Ya basta de que el Gobierno baje los impuestos a las grandes empresas, hay que reducir los beneficios de las mismas y hay que obligarlas a bajar los precios”, ha manifestado, ligando directamente el encarecimiento del combustible con la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.
El también candidato de Podemos a la alcaldía de Madrid ha arremetido contra la estrategia del Ejecutivo basada en recortes fiscales para afrontar la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio. A su juicio, estas rebajas tributarias “no han servido para bajar los precios” y solo han logrado “aumentar el margen de beneficio de las empresas petroleras”.
En este contexto, el dirigente morado ha señalado a Repsol como ejemplo de la situación, asegurando que la compañía “multiplicó por 3,6 sus beneficios en los primeros seis meses de este año”, mientras los consumidores se enfrentan a facturas de combustible cada vez más elevadas. Fernández ha recalcado que “son productos de primera necesidad para millones de familias en nuestro país”, por lo que considera inaceptable que continúe esta dinámica.
Recordando que las medidas fiscales vigentes expiran en apenas diez días, el coportavoz ha advertido de que “es imprescindible actuar de una vez por todas para bajar los precios y para impedir que la riqueza se siga acumulando en unas pocas manos”, en un escenario que, según ha dicho, está dificultando “mucho” que millones de familias puedan llegar a final de mes.
Por este motivo, Fernández ha enfatizado que “un Gobierno no está para pedir por favor a las grandes empresas que bajen los precios, está para legislar, está para actuar y está para topar el precio de los carburantes”, insistiendo en que el Ejecutivo debe asumir un papel activo para contener el coste de la energía.