El marido de Narges Mohammadi confía en que la victoria demócrata impulse el fin de la guerra entre EE.UU. e Irán

Taghi Rahmani pide que la victoria demócrata en EE.UU. ayude a frenar la guerra con Irán y alerta de la grave situación de Narges Mohammadi y del país.

El marido de la premio Nobel de la Paz iraní Narges Mohammadi, Taghi Rahmani. FINESTRES ENSAYOS

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El esposo de la premio Nobel de la Paz 2023, la activista iraní Narges Mohammadi, Taghi Rahmani, ha expresado su deseo de que el triunfo de los demócratas en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos (EE.UU.) sea “un inicio” para poner fin a la guerra entre EE.UU. e Irán.

Rahmani se ha manifestado así en una entrevista con Europa Press previa a la presentación en Barcelona del libro de su esposa, titulado ‘Una mujer nunca deja de luchar’ (Finestres Ensayos), una obra redactada desde distintas prisiones iraníes donde ha estado encarcelada. En el texto relata los malos tratos sufridos, además de episodios personales, anécdotas y reflexiones sobre la lucha por la igualdad, la democracia y los derechos humanos.

“Esperamos, deseamos que los demócratas puedan presionar y que hagan todo lo posible para que la guerra se acabe. Es una condición necesaria para que el movimiento en Irán pueda volver a levantarse”, ha señalado Rahmani, que ha reconocido que no ven posible que este escenario se materialice a corto plazo.

A su juicio, el contexto de las relaciones internacionales de Irán es extremadamente complejo “porque el régimen de Irán tiene malas relaciones con todos, tanto demócratas como republicanos”, lo que, según él, reduce considerablemente las posibilidades de abrir una vía real hacia la paz.

Rahmani también ha valorado la posición del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respecto a la guerra, “porque la ha condenado y se ha alejado” de ella, y ha reclamado a los países occidentales que articulen su política hacia Irán sobre la base de la defensa y exigencia de los derechos humanos.

Situación de Narges Mohammadi y su familia

Mohammadi, de 52 años, se encontraba en prisión cuando le fue otorgado el Nobel de la Paz y ahora está en arresto domiciliario, con el pasaporte confiscado, tras sufrir un infarto en marzo. Su marido ha explicado que su estado de salud ha mejorado, pero que sigue pendiente de regresar a la cárcel para “terminar los 10 años que le quedan”.

Ha explicado que él y sus hijos mellizos, Ali y Kiana, viven exiliados en París y no pueden regresar a Irán porque serían arrestados de inmediato. Ha admitido que están “muy preocupados porque si Narges vuelve a la cárcel, a nivel de salud será muy difícil para ella y estará en peligro”, por lo que intentan por todos los medios evitar su reingreso en prisión.

El contacto con Mohammadi es esporádico y únicamente telefónico. Rahmani ha denunciado que sobre ella se ejerce una doble presión en la cárcel, limitando al máximo la comunicación con sus hijos. Ha recordado que llegó a pasar 5 años seguidos sin poder hablar con ellos y que se perdió “5 años de infancia de sus hijos”.

En el discurso leído por sus mellizos durante la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz en 2023, Mohammadi sostuvo que el régimen iraní había alcanzado el punto más bajo de legitimidad y apoyo social, y que la aparición de cualquier factor catalizador podría desencadenar una transformación en Irán.

Preguntado por la posibilidad de que ese cambio se produzca a corto plazo, Rahmani ha señalado que la guerra ha frenado el ritmo de las protestas, pero no ha reducido el malestar social: “La población de Irán está descontenta con este régimen y esto no tiene otro remedio que terminar de alguna forma”.

Represión, ejecuciones y resistencia social

Rahmani ha denunciado que, con la guerra, Irán se ha convertido en un régimen de carácter militar y que la represión contra la ciudadanía crítica con la República Islámica, así como contra los presos, se ha intensificado: “Hay una represión muy fuerte militar contra la población y también con más fuerza contra los presos. El régimen ha aumentado el número de ejecuciones en Irán prácticamente a diario”.

Ha añadido que el conflicto bélico ha paralizado en gran medida la acción de la resistencia iraní y de los movimientos sociales, y que en la práctica el país vive bajo una especie de Estado de sitio, en el que cualquier protesta puede acarrear “consecuencias absolutamente terribles”.

Mohammadi es una de las figuras de referencia del movimiento ‘Mujer, Vida y Libertad’, que reivindica la igualdad en Irán. Rahmani ha subrayado que, pese a la guerra y a la represión, las iraníes no han abandonado su lucha: “Las mujeres de Irán son amantes de libertad y quieren conseguir sus derechos. Y esto es imposible de parar. Es un movimiento absolutamente diario. Las mujeres siguen y no van a parar hasta no conseguir sus derechos”.