Los eurodiputados Álvaro Solier y Nora Junco, que concurrieron a las elecciones al Parlamento Europeo de 2024 como número dos y tres de la candidatura de Se Acabó La Fiesta (SALF), han arremetido este jueves contra el impulsor de esa agrupación de electores, el agitador político Luis 'Alvise' Pérez. De él han afirmado que “lleva la mentira en el ADN” y que finalmente “va a resultar que es el más corrupto que los corruptos”.
Solier y Junco se desvincularon de 'Alvise' poco después de los comicios, a finales de 2024, cuando pasaron a integrarse en el grupo de los Conservadores y Reformistas (ECR), encabezado por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. El ECR dejó fuera al agitador, que quedó encuadrado en el grupo de los no inscritos de la Eurocámara.
Desde esa ruptura, la relación entre quienes fueron compañeros de lista se ha deteriorado por completo. De hecho, Solier y Junco han presentado una demanda contra 'Alvise' por acoso. No es el único frente judicial al que se enfrenta el líder de SALF, que acumula cinco causas abiertas. La más delicada investiga la presunta financiación ilegal de su partido mediante 100.000 euros en efectivo entregados por un empresario vinculado al sector de las criptomonedas.
Nacidos en la lucha contra la corrupción
En un encuentro con periodistas, Solier y Junco subrayan que se sumaron al proyecto liderado por 'Alvise' porque percibieron en él una batalla contra la corrupción y la voluntad de “trabajar por España”. “El 'leitmotiv' era luchar contra la corrupción, eso era lo que nos unía”, resume Solier.
Ambos, los únicos eurodiputados españoles integrados en el ECR de Meloni tras la decisión de Vox de alinearse con el húngaro Viktor Orban, relatan que su llegada a SALF se produjo por vías distintas. Solier explica que fue contactado por una persona del ámbito tecnológico con la que había coincidido en Disney y que ya participaba en el proyecto. Supo que sería el número dos de la lista de SALF “un domingo a las 22.00 horas”.
Junco, por su parte, le conoció durante la grabación de un pódcast con sus abogados. “Ahí tomé contacto con él y me empieza a contar que se quiere presentar”, relata. La eurodiputada destaca la ilusión de quienes acudían a los actos de campaña y les hacían llegar información sobre supuestos casos de corrupción cercanos, para que “el equipo de investigación” de 'Alvise' los analizara. Sin embargo, denuncia que “acababan en un rincón en su casa, no tenía equipo de investigación ni nada, es todo fachada”.
Ambos coinciden en que las personas que ayudaron al agitador a poner en marcha su proyecto político ya no le acompañan, algo que atribuyen a su carácter “volátil, incapaz de manejar”, según la eurodiputada. “Los que hicieron que esto pasara no están ya, 'Alvise' solo era el altavoz, pero cuando se dieron cuenta (de cómo era) se alejaron”, apunta Solier. “Si empiezas a contar los muertos que ha dejado detrás, no paras”, añade.
“El problema de 'Alvise' es que hoy te dice 'A' y mañana 'B' o 'Z'. Si me hubiera dicho que lleva la mentira en el ADN y que miente más que habla, no me hubiera acercado a él”, insiste el eurodiputado.
Ante esta situación, concluyeron que era inviable seguir trabajando con él. “Los valores con los que empezamos no eran homogéneos en SALF, pero nosotros estamos en el mismo sitio donde estábamos, son otros los que se desvían por intereses”, explica Solier. “Nuestros nombres estaban ligados a este señor, así que teníamos que irnos cuanto antes”, añade su compañera. Y, a la vista de la causa por presunta financiación irregular, remata: “Vinimos aquí por la lucha contra la corrupción y va a resultar que eres el más corrupto de los corruptos”.
Trabajo parlamentario o solo cacarear y grabar vídeos
Dentro del grupo ECR, Solier asume expedientes relacionados con industria, tecnología, investigación e innovación, mientras que Junco forma parte de la Comisión de Pesca y se ocupa también de cuestiones medioambientales y de vivienda.
Ambos reivindican la relevancia de integrarse en un grupo parlamentario frente a permanecer como no inscrito, como es el caso de 'Alvise', ya que ello permite disponer de recursos y herramientas para intervenir en la actividad legislativa, por ejemplo, participando en misiones electorales. “Sólo cacarear y hacer ruido, o estás en un grupo o tu trabajo diario es hacer vídeos”, coinciden.
Se declaran plenamente identificados con los principios del ECR, pero, como representantes españoles, destacan la buena sintonía y cooperación que mantienen con el PP, integrado en el Partido Popular Europeo (PPE), y con Vox, que forma parte del grupo Patriotas impulsado por el ex primer ministro húngaro Viktor Orban.
“Nos parecemos, al final somos un centro derecha conservador y colaboramos con ellos”, resume Solier, que sitúa a ambos “en medio” de los dos espacios. En líneas generales, abogan por proteger la agricultura, la pesca y la ganadería, reducir la burocracia, apostar por la energía nuclear, salvaguardar el uso del dinero en efectivo y defender que la familia “es el centro” de la sociedad.
Mirando al futuro, Solier, ingeniero informático, y Junco, profesional de la publicidad y el marketing, no descartan volver a presentarse a las elecciones europeas, siempre que perciban que su labor resulta “útil” para la sociedad española. De lo contrario, coinciden en que no tendrían inconveniente en regresar a sus ocupaciones previas. “Como no somos políticos de carrera, tenemos esa libertad”, concluye Junco.