La OTAN diseña en el este planes que rebasan la capacidad terrestre actual de sus aliados europeos

El IISS alerta de que los nuevos planes de la OTAN en el este exigen más poder terrestre del que hoy pueden aportar los ejércitos europeos.

3 minutos

Fuerzas Armadas alemanas participan en un ejercicio de la OTAN en Pabrade (Lituania). Kay Nietfeld/dpa

Fuerzas Armadas alemanas participan en un ejercicio de la OTAN en Pabrade (Lituania). Kay Nietfeld/dpa

Añadir DEMÓCRATA en Google

Pregunta a FREN

Publicado

3 minutos

Más leídas

Los planes que concibe la OTAN para enfrentar la amenaza que plantea Rusia en el flanco este “superan” la capacidad de combate terrestre de las fuerzas europeas, que, si bien “mejoran”, lo hacen de forma “desigual y tardía” cuando ya partían “de una base baja”, según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés).

En el análisis “La defensa de Europa en una nueva era”, recogido por Europa Press, el 'think tank' detalla que la invasión rusa de Ucrania ha desencadenado la reorientación “más significativa” de las fuerzas terrestres europeas desde el final de la Guerra Fría, modificando su enfoque estratégico.

Durante el periodo comprendido entre el cierre de la Guerra Fría y el estallido de la guerra de Ucrania, los ejércitos europeos se configuraron sobre todo para operaciones de gestión de crisis, misiones expedicionarias limitadas o despliegues rotatorios de apoyo. En cambio, en la actualidad sus requisitos se han desplazado hacia un escenario de conflicto “a gran escala”, subraya el informe.

“Defensa avanzada, refuerzos rápidos, mando de alto nivel, resistencia territorial, potencia de fuego sostenida y capacidad para combatir bajo vigilancia constante, ataques de largo alcance, ataques electrónicos y presión en la retaguardia”, enumera el IISS como exigencias clave. “La OTAN ha respondido pasando de la disuasión a la planificación de la defensa”, resume el centro de estudios.

Presión temporal y amenaza rusa directa

La “urgencia” de la adaptación de las fuerzas de la OTAN viene marcada por un calendario “cada vez más explícito” ante una “amenaza militar directa” de Rusia, advierte el organismo, que se hace eco de “recientes evaluaciones europeas y de la OTAN” en las que se alerta de que Moscú podría “regenerar” suficiente capacidad militar como para constituir una amenaza “seria” para la Alianza en la segunda mitad de esta década, especialmente si la guerra de Ucrania “se congela” o termina en términos que permitan a Rusia reconstituir sus fuerzas.

“Estas evaluaciones definen el plazo en el que los aliados europeos deben convertir los planes de estructura de fuerzas, los anuncios de adquisiciones y los compromisos de preparación en capacidad de combate operativa”, indica el IISS, aludiendo a la necesidad de transformar las promesas en medios reales sobre el terreno.

En este contexto, el instituto considera “central” aclarar si los ejércitos europeos “pueden generar las fuerzas que requieren los planes de la OTAN, garantizar que estén disponibles en el plazo requerido, desplegables en el teatro de operaciones pertinente, con suficiente munición y logística, protegidas contra ataques y sabotajes, y capaces de operar dentro de la estructura de mando de la OTAN a nivel de división, cuerpo de ejército y multicuerpo”.

El IISS concluye que las fuerzas terrestres europeas ya no se encuentran “en declive controlado” y, aunque “mejoran”, lo hacen “de forma desigual y tardía”, partiendo además “de una base baja”. Por ello, alerta de que los nuevos planes de defensa de la OTAN “siguen superando” la capacidad de combate terrestre disponible en Europa.

“La adaptación de las fuerzas terrestres europeas sigue siendo una tarea pendiente”, avisa el informe, que identifica como aspectos más “difíciles” la generación de “personal, artillería, la defensa aérea, el apoyo logístico, la munición y la capacidad de respuesta necesarios”.

Riesgo de desajuste entre capacidades y plazos

El principal peligro en este escenario, según el 'think tank', radica en un “desajuste” entre “capacidad y tiempo”. “Los planes de la OTAN presuponen un nivel de poder terrestre europeo operativamente efectivo que podría no llegar con la suficiente rapidez para responder a la amenaza”, explica, advirtiendo de la brecha entre las metas fijadas y el ritmo real de modernización.

No obstante, el IISS subraya algunos avances que evidencian que Europa se mueve “en la dirección correcta”. “La defensa avanzada se está reforzando y Polonia y Alemania se están convirtiendo en el eje central del poder terrestre”, cita como ejemplo de esta evolución en el flanco oriental.

Asimismo, destaca que las regiones báltica y nórdica “se están integrando de forma más sistemática en los planes de defensa de la OTAN y la defensa territorial ha vuelto a ser la tarea central para la mayoría de los ejércitos europeos”. “Sin embargo, los planes, los cuarteles generales y las decisiones de adquisición son solo un paso hacia la capacidad de combate operativa”, remata el documento, recordando que el reto principal sigue siendo convertir la planificación en fuerza efectiva.

Hola, soy Fren. ¿Cómo te ayudo?