La Princesa Leonor ha lanzado un mensaje de esperanza en un contexto de “incertidumbre” y “caos”, admitiendo que muchos jóvenes sienten “desencanto” y perciben “falta de expectativas” al pensar en su futuro laboral y en el acceso a una vivienda, durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias.
Fiel a la línea de sus intervenciones recientes, centradas en los retos que afronta su generación, la heredera al trono ha querido compartir ante los premiados y el público del Teatro Campoamor las inquietudes y dudas que atraviesa hoy la juventud.
La Princesa de Asturias ha comenzado evocando la primera edición de los premios, en 1981, y el mensaje que, en nombre de María Zambrano, entonces galardonada y exiliada, leyó José Ortega Spottorno. En aquel texto se dirigía a Felipe VI, todavía príncipe y con solo 13 años, para decirle que en él “se enciende una luz en la que aletea una presencia donde se juntan lo joven y lo inédito, esperanza de una historia que se abre”.
Leonor ha explicado que ha querido recuperar esas palabras sobre la esperanza para reflexionar “en lo que ofrece ante las preguntas que muchos nos hacemos hoy”. “Los jóvenes nos hacemos preguntas”, ha señalado, describiendo ese proceso como “una mezcla de vértigo e ilusión”.
En su intervención, ha enumerado las preocupaciones que percibe en su generación: “Cómo mantener el entusiasmo en estos tiempos de desencanto social profundo, de descreimiento y desigualdades, de conflictos, extremismos, populismos, guerras tecnológicas, híbridas, realidades líquidas, realpolitik, amenazas, incertidumbre, todo amplificado en las redes sociales... los números macroeconómicos y el coste de la vida”, ha planteado.
La primogénita de los Reyes, seguidos con atención y orgullo por Felipe VI, la Reina Letizia y la Infanta Sofía, ha subrayado que también son tiempos “de esfuerzo y de trabajo callado de muchos, de perseguir la autenticidad frente a lo virtual, de debatir sobre el valor de la imperfección humana frente a la pretendida perfección de la máquina”.
Ha añadido que los jóvenes se preguntan cómo encarar “semejante complejidad”, cómo asumir “la velocidad y el desencanto, lo que muchos consideran falta de expectativas e imposibilidad de planear una vida, tener un buen trabajo, una casa...”, aludiendo así al debate abierto en España en las últimas semanas que ha derivado en acampadas en numerosas ciudades.
Un llamamiento a confiar pese al “caos”
“Pero ante semejante caos”, ha dicho, ha querido mostrarse “ni ilusa ni apocalíptica, ni cínica ni dramática”, sino honesta, para reivindicar la importancia de fijarse en los logros de los premiados de este año y en la “necesidad de confiar”.
Se ha preguntado: “¿Son estos tiempos más oscuros que otros anteriores? ¿Tiene sentido venir cada año a Oviedo para agradecer a estas mujeres y estos hombres que se sientan hoy aquí, en este escenario, que tengan una vida y una obra que nos ayuda a confiar? Lo tiene”.
Tras repasar el trabajo de los galardonados y reconocer sus méritos, la Princesa Leonor ha recordado su intervención de hace dos años, cuando habló de la esperanza citando a Serrat, Premio de las Artes 2024, y su conocida estrofa “hoy puede ser un gran día y mañana, también”.
“La invoco de nuevo, precisamente porque percibo cierto desaliento, quizá escepticismo, quizá indignación...”, ha argumentado, antes de recurrir a las palabras del expresidente checo Václav Havel, también Premio Princesa de Asturias, quien “decía que la esperanza no es la convicción de que las cosas saldrán bien, sino la certeza de que hay cosas que tienen sentido y que merece la pena defender pase lo que pase”.
“Así que sigo respondiéndome a mí misma: sí, tiene sentido honrar a estas mujeres y estos hombres. Y recordar ahora un verso de Paul Valéry que Miyazaki, uno de los fundadores de Ghibli, rescató en una de sus obras: 'El viento se levanta... ¡Hay que intentar vivir!'”, ha concluido, enlazando con el reconocimiento a los estudios japoneses premiados en Comunicación.
Elogio detallado a los galardonados
Por tercer año consecutivo, la Princesa Leonor ha asumido el elogio de los premiados en las ocho categorías, después de encabezar por primera vez en solitario, sin Felipe VI ni la Reina Letizia, la tradicional recepción a todos ellos celebrada por la mañana en el Hotel de la Reconquista.
De Timothy Garton Ash, Premio de Ciencias Sociales, ha destacado que se ha ganado el calificativo de “británico más europeo” e invitó a acercarse a sus libros, subrayando que este “ayuda a comprender lo que sucede en Europa”.
También ha animado a leer a Julian Barnes, Premio de las Letras. “Háganlo si quieren reír, llorar, derrumbarse o entusiasmarse. Todo a la vez”, ha señalado. “Ninguna IA podrá replicar la emoción que provoca su obra”, ha afirmado la heredera.
Al referirse a los estudios Ghibli, ha recurrido a una vivencia personal: recordó que fue la Reina Letizia quien la llevó a ver 'Ponyo en el acantilado' junto a la Infanta Sofía, para quien, con dos años, fue su primera experiencia en una sala de cine. “El cine educa”, ha defendido, “incluso cuando no se lo propone”, resaltando que las películas del estudio japonés “muestran princesas guerreras y valientes” y fomentan el respeto por la naturaleza.
Sobre el futbolista Lionel Messi, Premio de Deportes, ha subrayado su “trayectoria irrepetible”, mientras que de la cantante Patti Smith, galardonada con el Premio de las Artes, ha comentado que al escuchar sus temas ha creído “comprender el sentido que tiene reconocer la mirada inconformista de una artista integral cuya autenticidad y vida se refuerzan con la edad”.
La Princesa de Asturias ha defendido que “preservar el patrimonio vegetal y garantizar la seguridad alimentaria y la diversidad de cultivos tiene todo el sentido del mundo”, celebrando así el Premio de Cooperación a la Bóveda de las Semillas de Svalbard, en Noruega. “Aquí se guardan semillas duplicadas de los casi 200 bancos de genes de todo el mundo que pueden verse amenazados por guerras, inundaciones, incendios, determinadas decisiones políticas o falta de recursos, un proyecto científico útil y universal”, ha destacado.
“Quienes piensen que se puede prosperar a solas y sin tener en cuenta a nadie, que hablen con Christina Koch”, ha proseguido, al alabar a la astronauta estadounidense, distinguida con el Premio de la Concordia. A 400.000 kilómetros de la tierra, ha señalado, Koch pudo comprobar que “compartimos todo, estamos conectados, estamos condenados a entendernos”.
“Y que sea así tiene sentido: nos hace comprender que somos más pequeños de lo que pensamos y menos importantes de lo que creemos, pero siempre responsables de cada palabra y acción; responsables del modo en que cada día nos conducimos por la vida”, ha remarcado.
Por último, sobre los químicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y el biofísico Pascal Mayer, premiados en Investigación, ha celebrado que “han logrado que lo que antes era un proceso largo y caro sea ahora rápido, barato y eficaz”.
“Esta secuenciación masiva y paralela de ADN tiene sentido porque permite avanzar en muchos ámbitos de la biomedicina, con aplicaciones en la práctica clínica en patologías infecciosas, cáncer y enfermedades raras”, ha señalado, poniendo en valor que “esta proeza científica se ha fundado, como tantas veces, en la colaboración y en el trabajo en equipo”.