La Guàrdia Urbana de Barcelona ha contabilizado alrededor de 1.700 participantes en la manifestación “Catalunya con Ceuta. Una misma España” celebrada este lunes al mediodía con motivo del 12 de octubre, según han indicado a Europa Press fuentes del Ayuntamiento de Barcelona.
La marcha, impulsada por Unidos por Ceuta, Espanya i Catalans, Catalunya Suma, S'ha Acabat e Impulso Ciudadano, se ha iniciado poco después de las 12.00 horas en el cruce entre paseo de Gràcia y Provença, y ha concluido sobre las 13.40 horas en la intersección de paseo de Gràcia con Gran Via.
Al acto han acudido varios dirigentes del PP, entre ellos el presidente del partido en Catalunya, Alejandro Fernández; el diputado en el Congreso Nacho Martín Blanco; la portavoz en el Parlament, Lorena Roldán, y el líder del grupo municipal en el Ayuntamiento de Barcelona, Daniel Sirera.
También han asistido concejales del consistorio barcelonés y diputados del Parlament, y el PP ha instalado una carpa en la que se han recogido firmas de apoyo a Ceuta.
En la movilización han participado igualmente representantes de Vox, como su portavoz en el Parlament, Joan Garriga, y, por otro lado, quien fuera líder de Cs en la Cámara catalana, Carlos Carrizosa, cuyo partido ha reunido firmas para poder concurrir a las elecciones del 29N.
Miembros de Núcleo Nacional se han sumado a la convocatoria, concentrándose al inicio de la protesta y lanzando consignas como “España cristiana y no musulmana”, además de dirigir críticas a los medios de comunicación.
La vivienda, una “bomba de humo”
El portavoz de Unidos por Ceuta, Hugo Escarpa, ha lamentado que la manifestación tuviera que concluir en el cruce con Gran Via por la ocupación “ilegal” de plaza Catalunya, en alusión a la acampada instalada días atrás en defensa del derecho a la vivienda.
Escarpa ha arremetido contra el Gobierno, sosteniendo que las protestas por la vivienda son una “bomba de humo” destinada, a su juicio, a desviar la atención sobre Ceuta.
Vidal-Quadras
Tras la lectura de un manifiesto de las entidades convocantes en respaldo a Ceuta, Alejo Vidal-Quadras ha intervenido para subrayar que Ceuta ha sido, es y será siempre española.
Lo ha repetido en tres ocasiones para que lo oiga —ha señalado— el sultán de Rabat y el “aspirante a sultán, que habita, aunque ya le queda poco, en la Moncloa”, en referencia al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Vidal-Quadras considera que Catalunya está “en trayectoria descendente desde que ha caído en manos de los que han reemplazado sus características tradicionales” por la exclusión, la mediocridad, el rencor y el fanatismo, según él, y opina que se ha sustituido su peso histórico por un repliegue, además de padecer las consecuencias de lo que ha definido como separatismo golpista.
En relación con la celebración de la Hispanidad, ha defendido que España nunca tuvo colonias al otro lado del Atlántico, a diferencia de otros estados europeos que, según ha dicho, no se mezclaron con los pueblos originarios: “Las acusaciones extemporáneas, exigiendo que pidamos perdón por sucesos acaecidos hace 5 siglos, no tiene más fundamento que la demagogia más burda y el electoralismo más barato”.
España “en manos de sus enemigos”
Al valorar la gestión de Sánchez, ha afirmado que “ninguna nación puede sobrevivir si su gobierno está en manos de sus enemigos: exteriores e interiores” y que esta es, a su entender, la desgracia de España, por lo que ha instado a la oposición a activar un procedimiento por traición.
Vidal-Quadras ha añadido que el país tendrá ocasión de cerrar una “época oscura” en las próximas elecciones generales y ha llamado a los asistentes a no fallar en esa cita.
Gritos contra Sánchez
En la parte final del acto, el empresario Josep Bou ha calificado lo sucedido en Ceuta como un “acto criminal” que, en su opinión, constituye una ofensa no solo para la ciudad autónoma, sino para el conjunto de España; ha asegurado que si los militares permanecieron “acuartelados” fue porque no recibieron la orden de salir a proteger la frontera, y ha lamentado las consecuencias económicas de lo que considera una invasión.
La convocatoria ha concluido con gritos de “Viva España”, insultos dirigidos a Pedro Sánchez y la interpretación del himno español.