El Ministerio de Sanidad ha publicado por primera vez un informe específico sobre el uso de medicamentos genéricos, biosimilares e híbridos en el Sistema Nacional de Salud (SNS), un documento que pone cifras a una realidad conocida por el sector: mientras los hospitales han incorporado estos tratamientos de forma masiva, las oficinas de farmacia mantienen una penetración más lenta y estable, dejando todavía margen para mejorar la eficiencia del sistema.
El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha destacado que estos medicamentos no solo son una herramienta para contener el gasto farmacéutico, sino también un elemento clave para garantizar la sostenibilidad del SNS y aumentar la resiliencia frente a problemas de abastecimiento.
Hoy publicamos el primer informe sobre uso de medicamentos genéricos, biosimilares e híbridos en el Sistema Nacional de Salud.
— Javier Padilla (@javierpadillab) July 2, 2026
Aquí algunos puntos destacados:
▪️Diferencia entre canales: mientras que la adopción a nivel hospitalario presenta unas cuotas muy elevadas (y…
El hospital duplica el ritmo de incorporación
El informe, que analiza el periodo 2020-2025, refleja una diferencia muy marcada entre los dos grandes canales de dispensación. En el ámbito hospitalario, los medicamentos genéricos e híbridos representaron en 2025 el 63,3% de los envases dispensados y el 69,5% del gasto en los mercados donde existen alternativas al medicamento original. La incorporación es especialmente rápida: cuatro años después de la llegada de un nuevo genérico, estos productos alcanzan una penetración agregada del 94%.
Los biosimilares presentan incluso mejores cifras. En 2025 alcanzaron el 81,5% del volumen y el 78,1% del gasto, con algunos principios activos, como el bevacizumab o el eculizumab, superando el 90% de cuota apenas treinta meses después de su comercialización.
Además, el volumen de biosimilares utilizados en hospitales prácticamente se duplicó entre 2020 y 2025, al pasar de 2,4 a 4,9 millones de envases.
Las farmacias avanzan a otro ritmo
La situación cambia cuando los medicamentos se dispensan en oficinas de farmacia. Los genéricos e híbridos mantienen una cuota estable cercana al 60% del volumen —59,8% de los envases en 2025—, aunque únicamente representan el 46,1% del gasto. Su velocidad de implantación es considerablemente menor: cinco años después de su llegada al mercado apenas alcanzan una penetración agregada del 22%.
En el caso de los biosimilares, el crecimiento también resulta más gradual. En 2025 representaban el 38,6% del volumen, frente al 20,2% registrado en 2020.
Sanidad atribuye esta diferencia a varios factores, entre ellos la inercia en la prescripción, la ausencia de sustitución automática en farmacia y la preferencia clínica por mantener el tratamiento original en pacientes crónicos.
Una herramienta para sostener el sistema sanitario
El informe subraya que los genéricos, biosimilares e híbridos tienen la misma calidad, seguridad y eficacia que los medicamentos innovadores, pero llegan al mercado una vez expiradas las patentes y lo hacen con un menor coste.
Su incorporación introduce competencia, reduce el gasto farmacéutico y, sobre todo, permite absorber el crecimiento de la demanda sin disparar el presupuesto sanitario. Según el Ministerio, ese ahorro libera recursos que posteriormente pueden destinarse a financiar nuevos tratamientos innovadores.
El informe subraya que los genéricos, biosimilares e híbridos tienen la misma calidad, seguridad y eficacia que los medicamentos innovadores
Padilla también destaca otro aspecto estratégico: la diversificación de fabricantes. Disponer de varios productores reduce la dependencia de un único proveedor y fortalece la capacidad de respuesta del sistema ante crisis de suministro, como las vividas durante la pandemia.
Los híbridos ganan protagonismo
El informe incorpora por primera vez un análisis específico de los medicamentos híbridos, una categoría menos conocida que la de los genéricos.
Se trata de medicamentos que parten de un fármaco innovador, pero incorporan modificaciones en la dosis, la vía de administración o el dispositivo de aplicación —como ocurre con determinados inhaladores o colirios—, lo que impide que puedan comercializarse como genéricos convencionales.
Sanidad considera que estos productos constituyen una herramienta especialmente útil en mercados donde no existen alternativas genéricas. En algunos principios activos, como el latanoprost o la mupirocina, los híbridos ya superan el 70% de penetración.
Grandes diferencias entre medicamentos
El documento también pone de manifiesto que la implantación no es homogénea.
Mientras medicamentos ampliamente utilizados como la metformina o la simvastatina presentan cuotas de genéricos cercanas al 100%, otros como la levotiroxina sódica o el salbutamol apenas alcanzan el 3%, debido a restricciones clínicas que limitan la sustitución.
Entre los ejemplos analizados destaca también la teriparatida, utilizada para tratar la osteoporosis, donde conviven biosimilares, híbridos y genéricos bajo un mismo sistema de precios de referencia. En 2025, estos medicamentos ya representan el 88,4% del mercado, relegando al producto original a una posición minoritaria.
En el caso del dabigatrán, un anticoagulante de elevado impacto presupuestario, el informe muestra cómo el volumen de genéricos prácticamente se triplicó en apenas un año, impulsado por la ampliación de las indicaciones financiadas.
Diferencias entre comunidades autónomas
Otro de los aspectos destacados por el Ministerio es la importante variabilidad territorial. Padilla señala que la incorporación de estos medicamentos no es uniforme entre comunidades autónomas. El ejemplo más llamativo vuelve a ser el dabigatrán, donde la diferencia en la utilización de genéricos entre unas regiones y otras alcanza 30 puntos porcentuales.
Para Sanidad, estos datos evidencian que el margen de mejora ya no se encuentra tanto en los hospitales —donde la implantación es muy elevada— como en la atención ambulatoria. Superar los actuales niveles de penetración en las oficinas de farmacia aparece, según concluye el informe, como una de las claves para seguir garantizando la sostenibilidad financiera del Sistema Nacional de Salud y mantener la capacidad de incorporar nuevas terapias innovadoras.