La obesidad eleva el riesgo de cáncer tras el trasplante de hígado, según un estudio español

La obesidad se confirma como principal factor modificable de nuevos cánceres tras el trasplante de hígado en dos amplios estudios españoles.

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Persona con obesidad. HOSPITAL UNIVERSITARIO LA LUZ

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Un grupo de especialistas del Hospital Río Hortega de Valladolid ha demostrado que la obesidad se vincula a un incremento del riesgo de aparición de nuevos tumores tras un trasplante hepático, siendo esta “el principal riesgo modificable”.

Según explican sus responsables, el estudio se ha llevado a cabo en una cohorte de 762 personas trasplantadas, con una edad media de 56 años, seguidas durante más de veinte años. El trabajo, presentado en A Coruña durante la novena edición del Congreso de la Sociedad Española de Trasplante (SET), “analiza la aparición de neoplasias de novo, es decir, tumores que se desarrollan después del trasplante y que no estaban presentes previamente en el paciente”.

Los investigadores recuerdan que “los avances en el trasplante de hígado han permitido mejorar la supervivencia de los pacientes, pero también han puesto de manifiesto nuevas complicaciones a largo plazo”, entre las que destacan “la aparición de cánceres de novo, que constituyen un problema relevante durante el seguimiento de estos pacientes”.

En el periodo de observación del estudio, “se diagnosticaron 119 casos de cáncer de novo, lo que supone, aproximadamente, uno de cada seis pacientes”. “Los tumores más frecuentes fueron los de cabeza y cuello, seguidos del cáncer de pulmón y las neoplasias hematológicas”, detalla el trabajo, que asimismo indica que “el tiempo medio hasta el diagnóstico fue de casi siete años tras el trasplante”.

Para los autores, “uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la obesidad fue el único factor claramente asociado al desarrollo de estos cánceres”. Añaden que “otros factores analizados, como la diabetes, la hipertensión o el perfil lipídico, no mostraron una relación significativa en esta cohorte”.

Respecto a las consecuencias clínicas, subrayan que “el impacto clínico de estas neoplasias es notable”, ya que “la supervivencia global fue significativamente menor en los pacientes que desarrollaron cáncer, y más de la mitad de los fallecimientos en este grupo se debieron directamente a la enfermedad oncológica”. Por ello, concluyen que “estos resultados subrayan la importancia de reforzar las estrategias de prevención y detección precoz del cáncer en pacientes trasplantados de hígado, especialmente en aquellos con obesidad”.

Impacto del síndrome metabólico antes del trasplante hepático

Junto a este trabajo, los mismos especialistas, en colaboración con el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, han dado a conocer un segundo estudio en el que se aborda “el impacto del síndrome metabólico antes del trasplante hepático, un conjunto de factores que incluye obesidad, diabetes, hipertensión o alteraciones del colesterol, y cuya presencia es cada vez más frecuente en estos pacientes”.

“Basado en una cohorte de 682 pacientes trasplantados de hígado con un seguimiento de hasta 20 años”, este análisis “evaluó la influencia de este perfil metabólico en la supervivencia y en las causas de mortalidad tras el trasplante”, señalan. De acuerdo con sus datos, “los resultados muestran que la presencia de síndrome metabólico previo no se asocia a un aumento de la mortalidad en los primeros meses tras el trasplante ni a una mayor incidencia global de cáncer”.

No obstante, remarcan que “sí se observa un mayor riesgo de complicaciones vasculares durante el primer año, así como un incremento de la mortalidad por causas cardiovasculares a partir del quinto año”. En palabras de los autores, “en concreto, la mortalidad cardiovascular fue superior en los pacientes con síndrome metabólico en fases tardías del seguimiento”, y además “estos pacientes presentaron una mayor frecuencia de eventos vasculares no mortales en el primer año tras el trasplante”.