El presidente de la Sociedad Española del Medicamento Individualizado (LASEMI), Tomás Abascal, ha defendido la formulación magistral “como respuesta necesaria ante el desabastecimiento de tratamientos para la menopausia” que se está registrando en España en los últimos tiempos.
Abascal ha subrayado que “una fórmula correctamente prescrita, elaborada y controlada puede utilizarse con garantías dentro de una atención clínica adecuada”, remarcando que “el rigor farmacéutico y el seguimiento médico son la base de su uso seguro”. En esta línea, ha reivindicado la formulación magistral como herramienta para dar cobertura a las pacientes que sufren la falta de tratamientos hormonales para la menopausia.
El presidente de LASEMI ha recalcado las garantías del medicamento individualizado y ha puesto la experiencia de los profesionales al servicio de pacientes y prescriptores. A su juicio, cuando una mujer precisa un tratamiento y no cuenta con una alternativa comercializada idónea, la formulación magistral debe contemplarse como una opción terapéutica específica.
Ha recordado que “atender necesidades que el medicamento industrial no puede cubrir es una de sus funciones esenciales” y que esta práctica contribuye a mantener la continuidad asistencial. En su opinión, “presentar la formulación únicamente como último recurso no refleja su aportación ante un desabastecimiento”, al tiempo que ha recalcado que “los farmacéuticos formulistas aportan conocimiento y experiencia en el diseño, la elaboración y el control de medicamentos individualizados”.
Marco legal y garantías de calidad
En relación con el encaje normativo, Abascal ha señalado que la formulación magistral está integrada en la práctica farmacéutica habitual y permite dar respuesta a necesidades específicas de dosis y presentaciones. Ha enfatizado que “las fórmulas magistrales son medicamentos reconocidos por la legislación española” y que “su elaboración está regulada por la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios y por el Real Decreto 175/2001, que establece las Normas de Correcta Elaboración y Control de Calidad”.
Según ha explicado, “estas garantías se apoyan en materias primas de calidad, instalaciones y equipamiento adecuados, procedimientos normalizados, controles, documentación y trazabilidad”, a lo que se suma que “incluyen también el envase, las condiciones de conservación, una fecha de validez justificada y la información para su correcta utilización”. Además, ha incidido en que “la actividad está sometida a la supervisión de las autoridades sanitarias competentes”.
Por último, Abascal ha advertido de que “la absorción de las hormonas por vía transdérmica depende de la formulación, por lo que la transición desde un parche, gel o espray requiere una pauta específica y seguimiento, sin asumir equivalencias automáticas”. En este contexto, ha planteado colaborar con sociedades científicas, organizaciones médicas e instituciones para elaborar protocolos de prescripción y seguimiento que permitan un uso seguro y eficaz de estos tratamientos individualizados.