La doctora María Neira, propuesta por el Gobierno de España como directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha recordado que en Asturias “nunca” preocupaban las olas de calor como ahora.
En sus palabras, estamos entrando en una fase en la que “todos tenemos que adaptarnos a las consecuencias del Cambio Climático”, y ha subrayado que una parte esencial de esa adaptación pasa por aprovechar las soluciones que brinda la propia naturaleza y el Medio Ambiente.
Neira ha realizado estas declaraciones ante los medios antes de intervenir en la jornada “Salud y Medio Ambiente: Retos para el sistema sanitario”, celebrada en Laboral Ciudad de la Cultura, donde ha defendido la necesidad de integrar la salud pública en las políticas ambientales.
Entre las medidas de adaptación, ha planteado incrementar las zonas verdes en las ciudades para amortiguar las altas temperaturas y, además, habilitar en determinados casos refugios climáticos para la población más vulnerable, especialmente para quienes no pueden disponer de aire acondicionado, “que es costoso también”.
En relación con el contenido de las jornadas, ha explicado que condensan la labor que lleva impulsando desde hace años: reforzar el vínculo entre salud pública y Medio Ambiente. Ha advertido de que, si se rompe la relación con la calidad del aire, del agua o de los alimentos, “nuestra salud, evidentemente, no va a ganar, sino que va a perder muchísimo”.
“Todos esos vínculos hay que protegerlos”, ha insistido, remarcando la relevancia de la prevención y de la protección de la salud de la ciudadanía para mejorar su calidad de vida y disminuir el riesgo de enfermedad.
Neira ha llamado también la atención sobre la escasa concienciación existente en torno a los riesgos de los microplásticos y los disruptores endocrinos. En el caso de los primeros, ha admitido que aún falta evidencia científica sólida, si bien se ha constatado la presencia de microplásticos en el cordón umbilical de los recién nacidos. “No augura nada bueno”, ha señalado.
“Todavía nos falta mucho para saber las conexiones, de qué tipo de impacto pueden tener esos microplásticos en nuestra salud, pero lo que es evidente es que no va a haber beneficio de esa presencia de microplásticos”, ha añadido, recordando que contienen sustancias químicas y proceden del petróleo, lo que genera inquietud por su acumulación a largo plazo.
Respecto a los disruptores endocrinos, ha detallado que son compuestos químicos que actúan como hormonas y pueden repercutir en la fertilidad, en la reproducción y, previsiblemente, en el sistema neurológico. Preguntada por la preocupación sobre el material del suelo de muchos parques infantiles, ha indicado que se está avanzando en la elección de materiales más seguros.
Neira ha explicado que existen sustancias dañinas que permanecen “permanentemente” en el entorno durante cientos de años, frente a otras que se degradan con mayor facilidad. No obstante, ha puesto en valor la “mucha creatividad, mucha innovación y mucha nueva tecnología” que se está desarrollando en numerosos países para impulsar una transición rápida hacia materiales “mucho más amistosos”.
Adaptar Asturias al aumento de temperatura
La consejera de Salud del Principado, Concepción Saavedra, ha puesto el foco en la estrecha relación entre Medio Ambiente y salud y en la necesidad de organizarse para anticipar los efectos del clima.
“Tenemos que tener la organización suficiente para saber adaptarnos”, ha afirmado, explicando que el Principado realiza análisis diarios de agua, aire y contaminación, además de mantener una vigilancia activa sobre los virus emergentes y aquellos que puedan estar vinculados al Cambio Climático.
Ha avisado de que el incremento de las temperaturas tiene un impacto directo en la salud y ha recalcado que el sistema sanitario debe estar listo para adaptarse y ofrecer respuesta. En este contexto, ha defendido que, ante un aumento térmico en Asturias, es necesario disponer de zonas de refugio climático para proteger a las personas más vulnerables.
Saavedra ha añadido que todo el sistema sanitario debe estar preparado para gestionar estas situaciones, recordando la experiencia de la pandemia de la COVID-19. Por ello, ha considerado esencial sensibilizar y hacer visible que el Cambio Climático es real, “porque si negamos una situación lo que ocurre es que no ponemos medidas ni trabajamos para estar preparados en el caso de que empiecen a aparecer sus efectos, sus consecuencias”.
“Yo creo que es una responsabilidad compartida por toda la administración”, ha manifestado, subrayando que Asturias cuenta con una población especialmente vulnerable por ser la comunidad más envejecida de España. “Tenemos una mayor demanda asistencial y eso da un mayor riesgo, como ya pasó con la COVID”, ha recordado, aunque ha destacado la capacidad de adaptación para proteger a las personas mayores y la buena respuesta de la ciudadanía, por ejemplo en la campaña de vacunación de la gripe.
Nuevos patógenos y preparación ante futuras pandemias
En la jornada también ha intervenido el jefe de servicio de microbiología del HUCA, Santiago Melón García, quien ha explicado que, tras la pandemia de la COVID-19, España opera “como un país unificado” tratando de aplicar los mismos criterios diagnósticos y procedimientos.
Ha señalado que la crisis sanitaria hizo evidente que los virus circulan y pueden aparecer nuevos patógenos que no se limitan a áreas concretas, sino que se extienden globalmente debido a la intensa conectividad actual, tanto por los viajes como por las migraciones. “Migrantes que no solo vienen en patera, también vienen en avión”, ha recalcado.
Melón García ha indicado que ya se están detectando en España microorganismos o patógenos que antes se asociaban a otras latitudes y que ahora no solo llegan, sino que se establecen. Ante esta situación, ha defendido que “hay que empezar a diagnosticar y a tratar de alguna manera” enfermedades como el zika o el dengue, y ha dado por hecho que aparecerán otras nuevas. “Tenemos que empezar a pensar en ese tipo de enfermedades o diagnósticos que antes no teníamos”, ha dicho, destacando que ahora es posible identificarlas y aplicar terapias específicas.
Según ha explicado, en el pasado eran casos aislados que, con frecuencia, quedaban sin diagnosticar y se consideraban “la enfermedad rara del momento”, mientras que ahora dejan de ser excepcionales y exigen respuestas concretas. “Lo bueno es que ya sabemos que están ahí y que podemos poner soluciones”, ha afirmado. “El tratamiento es el manejo del paciente, el que podamos evitar la transmisión a otros pacientes”, ha recalcado.
Preguntado sobre si España está preparada para afrontar otra pandemia, se ha mostrado convencido de que sí, aunque ha admitido que será necesario revisar algunos protocolos que “posiblemente se quedaron los obsoletos” desde la COVID-19. Ha reconocido que entonces se empezó a reaccionar “un poco tarde”, al pensar que el virus no llegaría, pero ha asegurado que, en la actualidad, los laboratorios de microbiología de Asturias están capacitados para diagnosticar muchos de estos patógenos y adaptarse con rapidez. “Yo creo que estamos bastante preparados”, ha concluido.