El Ministerio de Sanidad prepara una reforma del sistema de listas de espera del Sistema Nacional de Salud (SNS) para que el tiempo empiece a contar desde el momento en el que el médico indica una consulta, prueba o intervención, independientemente de cuándo exista una cita disponible.
El proyecto de Real Decreto busca evitar que la falta de huecos en las agendas o la utilización de registros alternativos distorsionen las cifras oficiales. La futura norma prohibirá expresamente las listas, bolsas o registros paralelos de pacientes pendientes de atención y establecerá criterios comunes para que los datos puedan compararse entre comunidades autónomas.
La reforma sustituirá el modelo regulado desde 2003 y ampliará además el perímetro de la estadística. Por primera vez, las listas de espera de Atención Primaria se incorporarán al sistema común del SNS, con información sobre el acceso a medicina de familia, pediatría y enfermería.
La espera contará aunque todavía no haya cita
Uno de los principales cambios afecta al momento en el que comienza el contador. Actualmente, las diferencias en los sistemas de registro pueden dificultar la comparación de los datos entre territorios. Con el nuevo modelo, la fecha de referencia será la indicación facultativa.
La incorporación administrativa al registro podrá realizarse hasta cinco días naturales después, pero ese plazo no modificará el inicio de la espera. De esta manera, un paciente al que se le prescribe una prueba o consulta comenzará a acumular tiempo de espera aunque todavía no exista un hueco en la agenda.
Sanidad pretende también impedir que pacientes pendientes de asistencia permanezcan fuera de las estadísticas oficiales mediante registros alternativos. La prohibición afectará a quienes esperen una consulta externa hospitalaria, una prueba diagnóstica o terapéutica o una intervención quirúrgica programada.
El sistema ofrecerá además mayor detalle sobre la situación clínica. Los datos se desagregarán en función de la prioridad o gravedad del paciente, mientras que aumentarán de 15 a 25 los procedimientos y procesos quirúrgicos sometidos a seguimiento específico.
Atención Primaria entra en las estadísticas
Otra de las principales novedades será la incorporación de la Atención Primaria. El Ministerio quiere conocer cuánto tarda realmente un ciudadano en obtener una cita con su médico de familia, pediatra o profesional de enfermería.
El sistema medirá qué porcentaje de pacientes consigue cita durante los primeros días, cuántos esperan más de diez días hábiles y cuántas personas directamente no consiguen reservarla porque no existen huecos disponibles.
También se recogerá la demora de la atención domiciliaria y la continuidad asistencial con el profesional de referencia. Para evitar distorsiones, se diferenciarán las citas solicitadas directamente por los ciudadanos de aquellas programadas por los propios profesionales sanitarios.
Ir a la concertada no sacará al paciente de la lista
La reforma aborda también las derivaciones desde la sanidad pública hacia centros concertados. El paciente continuará figurando en la lista hasta que quede confirmado que ha recibido la asistencia indicada, aunque haya sido enviado a un centro privado concertado.
Si el paciente rechaza una alternativa asistencial, tampoco desaparecerá del registro y conservará la antigüedad acumulada desde la indicación inicial. Ese rechazo, no obstante, podrá afectar a las garantías de tiempo máximo que correspondan.
El objetivo es que los registros reflejen el recorrido completo del paciente y no únicamente determinadas fases administrativas del proceso.
Cada paciente podrá saber cuánto tiempo lleva esperando
El Real Decreto reforzará además la información individual. Los pacientes podrán consultar a través de los canales habilitados por cada servicio autonómico cuántos días llevan en la lista, cuál es la demora estimada para su proceso en su centro sanitario y si se ha producido algún cambio en su situación.
Las modificaciones deberán quedar registradas y los ciudadanos podrán solicitar cambios sobre una cita que ya tengan programada.
Sanidad pretende avanzar también hacia una medición más amplia del recorrido asistencial. Además de contabilizar cada consulta o prueba de forma independiente, plantea conocer cuánto transcurre desde que se indica la primera consulta hasta que finalmente se obtiene un diagnóstico.
Datos trimestrales y más control sobre las comunidades
La información nacional sobre listas de espera pasará de publicarse semestralmente a hacerlo cada trimestre, utilizando datos mensuales. Los registros estarán disponibles en formatos abiertos y anonimizados y podrán desagregarse por sexo, edad, prioridad clínica y situación respecto a las garantías de tiempo máximo.
Además de la espera media, se incorporarán indicadores que permitan conocer mejor las demoras más largas. En consultas externas y pruebas diagnósticas también se hará público cuántos pacientes están esperando pero todavía no tienen una cita asignada.
El nuevo sistema incluirá controles sobre los datos enviados por las comunidades autónomas para detectar retrasos en la inscripción de pacientes, duplicidades, información incompleta o salidas de las listas sin constancia de que se haya producido la atención sanitaria.
La propuesta procede de los trabajos realizados entre Sanidad y las comunidades autónomas en el grupo constituido dentro del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Por ahora se trata de un proyecto de Real Decreto, por lo que las nuevas reglas todavía no están en vigor.