Un especialista resalta que lavarse las manos es una medida sencilla con un enorme impacto preventivo

Expertos sanitarios insisten en que lavarse bien las manos, un gesto simple y cotidiano, reduce de forma notable infecciones digestivas y respiratorias.

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El doctor Manuel Cortés Blanco, integrante del Servicio de Medicina Preventiva y corresponsable del “Programa de Higiene de Manos” del Complejo Asistencial Universitario de León, ha recalcado la trascendencia de lavarse las manos, recordando que “en prevención, a veces las medidas más sencillas son también las que generan un mayor impacto”.

Con motivo del Día Mundial del Lavado de Manos, que se celebra este jueves, 15 de octubre, y que también conmemora la compañía de tecnología médica B. Braun, el especialista ha puesto como ejemplo “la higiene de manos”, “un gesto cotidiano que, cuando se realiza correctamente, ayuda a reducir infecciones, proteger a los pacientes y mejorar la calidad de la atención sanitaria”.

La compañía ha incidido en que esta práctica, cuando se lleva a cabo de forma adecuada, disminuye en más del 40 por ciento las infecciones víricas responsables de enfermedades digestivas y problemas respiratorios. Ha remarcado, además, que las manos están en contacto continuo con personas, objetos y superficies, por lo que pueden actuar como vehículo de transmisión de microorganismos.

En esta línea, y subrayando que no debe limitarse a situaciones excepcionales o de alerta sanitaria, se ha aludido a las primeras directrices globales sobre higiene de manos en entornos comunitarios, elaboradas en 2025 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF. De acuerdo con estas recomendaciones, una higiene correcta puede disminuir las enfermedades digestivas en un 30 por ciento y las infecciones respiratorias agudas en un 17 por ciento.

El director Medical Scientific Affairs de B. Braun, el doctor José Manuel Molina Villar, ha recalcado que “la evidencia es clara: un gesto tan sencillo como lavarse las manos correctamente sigue siendo una de las herramientas más eficaces de prevención que tenemos a nuestro alcance”, si bien ha advertido de que su carácter rutinario hace que muchas veces se infravalore. “Acercar este tipo de información a la población, de forma clara y práctica, es clave para consolidar hábitos que protegen tanto la salud individual como la colectiva”, ha añadido.

MOMENTOS CLAVE

Los organismos internacionales señalan varios momentos en los que es imprescindible lavarse las manos: antes de manipular alimentos; antes de comer o dar de comer a otra persona; después de ir al baño o cambiar un pañal; tras toser, estornudar o sonarse la nariz; y siempre que las manos presenten suciedad visible. El procedimiento debe incluir mojar las manos con agua, aplicar jabón y frotar toda la superficie, prestando atención a palmas, dorso, espacios entre los dedos, pulgares, yemas de los dedos y la zona alrededor de las uñas.

También es fundamental dedicar el tiempo adecuado. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) aconsejan frotar las manos enjabonadas durante, al menos, 20 segundos, para después aclararlas y secarlas por completo. “Uno de los errores más frecuentes es lavarnos las manos de forma automática, sin prestar atención a todas las zonas”, ha apuntado la enfermera del Hospital Parc Taulí de Sabadell (Barcelona), Inmaculada Fernández Moreno.

Por último, los especialistas recuerdan que, cuando no se dispone de agua y jabón y las manos no tienen suciedad visible, puede utilizarse una solución hidroalcohólica con una concentración de alcohol mínima del 60 por ciento como alternativa eficaz.