La coordinadora técnica del Área de Rehabilitación y Discapacidad Física de la entidad de asistencia Clariane, Paola García, ha señalado la necesidad de que quienes han pasado por un ictus se sometan a un proceso de recuperación, al considerar que “es importante que las personas que han sufrido un ictus vayan a rehabilitarse porque hay altas probabilidades de recuperación”.
Coincidiendo con la conmemoración este jueves, 29 de octubre, del Día Mundial del Ictus, el Centro Integral de Atención Neurorehabilitadora (CIAN Madrid), perteneciente al Grupo 5, ha difundido el testimonio de Luis, un paciente en plena neurorrehabilitación que quiere poner de relieve el trabajo constante que implica rehacerse tras un daño cerebral.
“Sufrí un ictus: de eso se sale”, ha asegurado Luis, que ha tenido que afrontar una de las principales causas de discapacidad en España y que ha querido trasladar un mensaje de ánimo y realismo a quienes viven una situación similar. “Mi padre salió, mi chica ha salido, conozco más gente que ha salido”, ha recalcado.
Adaptar expectativas y apoyarse en un equipo experto
Después del impacto inicial del daño cerebral adquirido, el itinerario de rehabilitación exige reajustar las expectativas, aceptar que el esfuerzo será intenso y contar con el respaldo de un equipo profesional especializado. En este marco, CIAN Madrid, una vez superada la fase aguda del ictus, pone en marcha programas neurorrehabilitadores intensivos y personalizados, orientados a la consecución de metas funcionales que repercutan de forma directa en la vida diaria de cada paciente.
Para alcanzar estos objetivos, el centro combina técnicas de intervención de última generación con un acompañamiento cercano y continuado, asumiendo que la recuperación no avanza de forma lineal, sino como un proceso prolongado en el tiempo. “La neurorrehabilitación es una carrera de fondo”, ha explicado la fisioterapeuta del centro, Natalia Sancho, quien ha añadido que “llega ese día en el que un pequeño cambio chiquitín consigue dar la energía suficiente para continuar el tratamiento”.
La neurorrehabilitación permite así replantear el concepto de autonomía personal, poniendo el foco en aquello que devuelve dignidad y calidad de vida en las actividades cotidianas. “Ahora, me está costando más, el doble que antes, pero de aquí a dos o tres meses, conseguiré andar o no, y no me importa”, ha expresado Luis, para quien resulta suficiente “ser un poquito independiente”.