La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha rectificado este jueves el balance de víctimas mortales del accidente ferroviario de Urda (Toledo) y ha confirmado que son 69 los fallecidos, frente a los 74 que el propio organismo había recogido horas antes en el expediente abierto para investigar la colisión entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo.
La corrección devuelve la cifra de víctimas mortales a los 69 fallecidos que el Gobierno de Castilla-La Mancha había comunicado durante la mañana. La CIAF había elevado inicialmente el balance a 74, una actualización que posteriormente ha retirado, mientras los servicios de emergencia continúan trabajando en el lugar del accidente y avanzan las labores de rescate de los dos convoyes.
La tragedia, registrada este miércoles en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, continúa bajo investigación después de que las primeras reconstrucciones identificaran una avería informática en el sistema de seguridad LZB y varias decisiones adoptadas desde el centro de control de Adif que están siendo examinadas para determinar cómo pudo producirse el choque.
Una avería precedió a la colisión
De acuerdo con las explicaciones ofrecidas por el ministro de Transportes, Óscar Puente, los problemas comenzaron alrededor de las 8.30 horas del miércoles, cuando una incidencia informática provocó la caída del sistema LZB, encargado de supervisar y controlar la circulación ferroviaria en ese tramo.
La avería obligó a modificar las condiciones de circulación de los convoyes afectados, que pasaron a depender de los procedimientos previstos para situaciones de funcionamiento degradado de los sistemas de seguridad.
Según los audios de las comunicaciones difundidos, el centro de control de Adif autorizó al maquinista del AVE a reanudar la circulación "a marcha normal", pese a que el sistema LZB había dejado de funcionar.
La misma indicación fue trasladada a la maquinista del Iryo, que posteriormente, alrededor de las 8.48 horas, comunicó que su tren continuaba detenido en la vía y que no había podido avanzar. La reconstrucción de estas comunicaciones constituye uno de los elementos que deberán examinarse para determinar por qué no se evitó que el AVE alcanzara al convoy detenido.
Las órdenes de Adif, bajo investigación
La caída del sistema LZB constituye uno de los elementos centrales de las pesquisas, dado que su desactivación obliga a recurrir a otros mecanismos de señalización y protección ferroviaria.
En estas circunstancias, el sistema de bloqueo de señalización lateral (BSL) adquiere un papel fundamental, mientras que el sistema ASFA proporciona protección automática mediante las balizas instaladas a lo largo de la infraestructura.
Fuentes ferroviarias señalan que, ante determinadas situaciones de funcionamiento degradado, el reglamento contempla la circulación "a marcha a la vista", con una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora. La investigación deberá esclarecer qué procedimiento resultaba aplicable y por qué se transmitieron instrucciones para reanudar la circulación a marcha normal.
Por el momento, la CIAF no ha concluido su investigación, por lo que las informaciones conocidas hasta ahora no permiten establecer de manera definitiva las responsabilidades técnicas o humanas que desembocaron en el accidente. Los trabajos de rescate continúan mientras las autoridades mantienen en 69 el balance de fallecidos.