El juicio con jurado popular por dos de los asesinatos que más impacto han causado en Manzanares en los últimos años comenzó este lunes en la Audiencia Provincial de Ciudad Real, con dos relatos totalmente opuestos y con las defensas cuestionando la solidez de las pruebas que sostienen las acusaciones contra sus representados.
La Fiscalía mantiene que A.C.V. acabó con la vida de los empresarios J.M.G.B. y J.M.I. con el objetivo de quedarse con su dinero y reclama para él 46 años de cárcel. A G.R.E., amigo del principal procesado, lo sitúa como cooperador en ambos homicidios y solicita otros 19 años de prisión, extremos que las defensas niegan de plano.
La causa agrupa dos desapariciones ocurridas con tres años de intervalo. J.M.G.B. desapareció en junio de 2019 tras reclamar, según la acusación, 14.000 euros procedentes de la venta de un vehículo en la que había intervenido A.C.V. El Ministerio Fiscal sostiene que fue asesinado, su cuerpo descuartizado y parte de sus restos arrojados a un pozo.
En julio de 2022 desapareció J.M.I., también empresario y conocido de A.C.V., después de recibir 50.000 euros en metálico por la venta de una finca. Según la Fiscalía, A.C.V. lo mató, se apropió del dinero y contó con la ayuda de G.R.E. para esconder el cadáver en otro pozo situado en una finca de Valdepeñas.
La investigación de esta segunda desaparición resultó determinante para avanzar en la primera. El cuerpo de J.M.I. fue hallado en marzo de 2023 y, dos meses después, G.R.E. declaró ante la Fiscalía y aportó datos que permitieron localizar también los restos de J.M.G.B., desaparecido desde hacía casi cuatro años.
Esta primera sesión del juicio, que se prevé se prolongue hasta mediados de octubre, ha servido para que acusaciones y defensas fijaran sus posturas ante los nueve integrantes del jurado popular, cinco hombres y cuatro mujeres.
El Ministerio Fiscal ha reiterado su convicción sobre la participación de los dos principales acusados y ha calificado los hechos como “abominables delitos” por haber terminado con la vida de dos personas. Para G.R.E. solicita 19 años de prisión, aplicándole la atenuante de confesión por su posterior colaboración en la investigación.
La defensa de G.R.E. intenta desligarle de las muertes
La defensa de G.R.E. ha centrado su alegato en diferenciar su intervención en la ocultación de los cuerpos de las propias muertes.
“Una cosa es matar a una persona y otra muy distinta es intervenir con posterioridad para ocultar un cuerpo sin vida”, ha señalado su abogado.
Sostiene que G.R.E. no intervino en ninguno de los dos asesinatos y que A.C.V. recurrió a él cuando las víctimas ya habían fallecido. Por ello, reclama que solo sea juzgado por su actuación posterior y no como cómplice de los homicidios.
“Son dos conductas distintas”, ha insistido el letrado, que ha reclamado que su cliente sea castigado, en su caso, “por el delito que cometió, no por lo que no hizo”.
Además, ha defendido que G.R.E. actuó movido por el miedo. Según su versión, A.C.V. le advirtió de que, si no colaboraba con la ocultación de los cadáveres, “se atuviera a las consecuencias”.
“Ante este escenario, ¿qué haces?”, ha planteado su abogado, que ha descrito una situación de “intimidación ambiental”. También ha argumentado que G.R.E. no denunció los hechos porque A.C.V. mantenía relación con altos mandos de la Guardia Civil de Manzanares y de la comarca.
“No hay prueba, solo indicios”, defiende el principal acusado
La defensa de A.C.V. ha basado su estrategia en atacar la consistencia de las pruebas reunidas contra el principal acusado.
Su abogado ha afirmado que, entre los más de 3.000 documentos incorporados a la causa, no figura ninguna prueba que acredite de forma concluyente que A.C.V. fuera quien acabó con la vida de los dos empresarios. “Nadie ha dicho que el señor A.C.V. acabó con la vida de estas dos personas”, ha manifestado.
El letrado ha subrayado también que el propio atestado de la Guardia Civil no logró precisar el grado de participación de los acusados. “Si la Guardia Civil termina de esa manera el atestado, difícilmente un jurado (...) puede decir claramente que A.C.V. sea el culpable”, ha planteado.
Asimismo, ha indicado que un equipo cinológico de la Guardia Civil no halló rastros que acreditaran que J.M.G.B. fuera descuartizado en la nave señalada por la acusación y ha recordado que también se descartó que J.M.I. muriera por un disparo.
“No hay prueba, solo indicios”, ha resumido el abogado, que ha pedido al jurado que valore los “ángulos muertos” de la investigación y ha invocado la presunción de inocencia.
Dos procesados más sin acusación de la Fiscalía
En el banquillo se sientan además otros dos procesados vinculados con la presunta ocultación de los hechos, aunque el Ministerio Fiscal no dirige acusación contra ellos y son las acusaciones particulares las que mantienen los cargos.
Los cuatro acusados declararán en último lugar, tras la práctica de las pruebas testificales y periciales, tal y como han solicitado este lunes sus defensas.
La vista oral se reanudará este miércoles, cuando está previsto que comiencen a declarar los agentes de la Guardia Civil que intervinieron en la investigación.