El hombre acusado de realizar más de 8.000 fotografías y vídeos a menores desnudos en playas de Santander y de crear pornografía infantil con Inteligencia Artificial será juzgado el próximo 1 de octubre. La fecha se ha fijado tras la reciente audiencia preliminar, en la que el procesado rechazó reconocer los hechos y no aceptó la propuesta de siete años de prisión ofrecida por el fiscal, tres menos de la pena inicialmente interesada y con la que finalmente llegará al juicio.
De este modo, en la vista oral ante la Audiencia Provincial de Cantabria, el acusado se enfrenta a una solicitud de diez años de cárcel por parte del ministerio público. Se le atribuye haber fotografiado y grabado a menores de 16 años mientras se bañaban o jugaban desnudos en arenales de la capital cántabra, sin percatarse de su presencia, y haber almacenado y manipulado posteriormente ese material para satisfacer su propio interés sexual.
El hombre está encausado por un delito continuado de elaboración de pornografía infantil, otro de tenencia de ese tipo de material y un tercer delito de atentado contra agentes de la autoridad, al haber agredido a un policía cuando fue sorprendido y trató de escapar.
Además, el fiscal solicita trece años de inhabilitación para ejercer la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento; 18 años de inhabilitación para cualquier profesión o actividad que implique trato directo y regular con menores, así como diez años de libertad vigilada.
Según el escrito de acusación, el implicado acudía de manera reiterada a distintas playas de la ciudad provisto de varias de sus cámaras y, para “atender su propio ánimo libidinoso”, captaba imágenes y grababa a menores no identificados que se encontraban desnudos en la arena, “bañándose o jugando, ajenos a su presencia”.
Posteriormente, almacenaba los vídeos y fotografías que “año tras año” iba obteniendo en discos duros que guardaba en su domicilio. Junto a ese material conservaba también en su ordenador e igualmente “para su propio uso” otras imágenes en las que “se representaban de forma hiperrealista y confundible con la realidad menores de edad desnudos y posando provocativamente”, fotografías generadas mediante Inteligencia Artificial y descargadas de Internet.
Desde los Jardines de Piquío en El Sardinero
En julio de 2024, el acusado acudió de nuevo a la playa de El Sardinero y, desde los Jardines de Piquío, intentó captar imágenes de menores y de sus genitales. En ese momento fue observado por un agente de movilidad que, tras comprobar su comportamiento, alertó a la Policía Local de Santander.
Cuando fue descubierto, el sospechoso intentó huir y se subió a un autobús urbano, donde finalmente fue localizado por los agentes, que le ordenaron bajar del vehículo. El hombre se negó, trató de eliminar los archivos de la cámara y, cuando un policía se la retiró, reaccionó de forma violenta y le agredió.
