Cuando la Luna cubra completamente el Sol este miércoles, en determinados puntos de España el día se transformará durante unos instantes en una especie de crepúsculo. Para algunos animales, esa alteración repentina de la luz puede activar comportamientos asociados normalmente con el final del día.
Las observaciones científicas realizadas durante eclipses anteriores han documentado aves que modifican sus cantos, grillos que comienzan a emitir sonidos, animales que buscan refugio y especies nocturnas que incrementan su actividad. La respuesta, sin embargo, depende de cada especie, del lugar y de las condiciones ambientales.
Los pájaros pueden interpretar el eclipse como el anochecer
Las aves se encuentran entre los animales en los que más se han observado cambios durante los eclipses solares.
El descenso brusco de luminosidad puede provocar comportamientos similares a los del atardecer. Algunas especies reducen o modifican sus cantos, buscan lugares donde posarse o cambian momentáneamente su actividad. Cuando regresa la luz, pueden recuperar su comportamiento habitual.
No existe, sin embargo, una reacción universal. Las observaciones acumuladas muestran respuestas diferentes dependiendo de la especie y de las circunstancias del eclipse.
Grillos, ranas y otros animales pueden "creer" que ha llegado la noche
El cambio puede resultar especialmente llamativo entre los animales cuya actividad está estrechamente relacionada con los ciclos de luz y oscuridad.
Los grillos han comenzado a emitir sus sonidos característicos durante eclipses anteriores. También se han observado cambios en ranas y otros animales de hábitos crepusculares o nocturnos.
Precisamente, la NASA impulsó durante el eclipse norteamericano de 2024 el proyecto de ciencia ciudadana Eclipse Soundscapes, dedicado a estudiar mediante grabaciones cómo reaccionaban los animales —con especial atención a los grillos— ante la llegada de esa "falsa noche".
¿Y los murciélagos? No siempre salen cuando oscurece por el eclipse
Una de las imágenes más intuitivas sería pensar que los murciélagos salen de sus refugios al oscurecerse repentinamente el cielo. Las investigaciones muestran una realidad bastante más compleja.
Durante el eclipse total de 2024, por ejemplo, no se observó que millones de murciélagos mexicanos de cola libre abandonaran una cueva de Texas durante la totalidad. Estudios anteriores tampoco habían detectado cambios claros en algunas poblaciones.
Los investigadores apuntan a que factores como la duración de la totalidad, la temperatura, la especie o el lugar donde descansa el animal pueden determinar la respuesta. Los murciélagos situados en cuevas oscuras, por ejemplo, reciben muchas menos señales del cambio de luminosidad exterior que aquellos que descansan en lugares expuestos a la luz.
¿Puede afectar el eclipse a perros y gatos?
En el caso de perros y gatos, el eclipse no supone por sí mismo un peligro especial. La veterinaria Sonia Lois Peña explica a RTVE que estos animales no sienten la curiosidad humana por contemplar el fenómeno y normalmente no tienen ningún motivo para quedarse mirando directamente al Sol.
Eso no significa que sus ojos sean inmunes. No hay que forzar a una mascota a mirar hacia el Sol, ya que una exposición directa puede producir daños oculares, según explica la veterinaria.
También pueden aparecer cambios puntuales de comportamiento. Los animales especialmente sensibles podrían reaccionar ante la oscuridad inesperada, las aglomeraciones o, sobre todo, ante el comportamiento de las personas que los rodean.
Por ello, para perros y gatos domésticos, la recomendación es sencilla: mantener una rutina normal y no intentar hacerles observar el eclipse.
Otros animales pueden comenzar sus rutinas nocturnas
También existen observaciones históricas y científicas de comportamientos llamativos en otras especies.
Durante eclipses anteriores se ha observado que algunas vacas regresan hacia los establos, mientras determinados insectos comienzan su actividad y algunas especies que normalmente se activan al anochecer responden al descenso repentino de luminosidad.
Incluso se han estudiado las arañas tejedoras. Existen observaciones que apuntan a que algunas pueden desmontar sus telas durante un eclipse, un comportamiento que investigadores han tratado de documentar de manera sistemática.
No todos los animales reaccionarán al eclipse
La evidencia disponible obliga a evitar una generalización: no puede afirmarse que todos los animales vayan a comportarse de una determinada manera este 12 de agosto.
Los eclipses totales son acontecimientos poco frecuentes en un mismo lugar y eso dificulta obtener grandes cantidades de datos comparables. Los investigadores han comprobado además que individuos de una misma categoría animal pueden responder de manera diferente según su entorno.
Lo que sí está documentado es que el descenso repentino de la luz y los cambios ambientales asociados a la totalidad pueden alterar temporalmente las señales que utilizan determinadas especies para regular su actividad diaria. Durante unos minutos, mientras millones de personas miren al cielo, algunas aves, insectos y animales nocturnos podrán interpretar que el día ha terminado antes de tiempo.