El primer ciudadano español diagnosticado con hantavirus tras el brote detectado en el crucero MV Hondius ha recibido el alta hospitalaria este jueves después de varias pruebas PCR negativas y varios días sin síntomas.
El paciente, que dio positivo el mismo día de su evacuación del buque en el puerto de Granadilla (Tenerife), ha superado la fase clínica de la enfermedad y ya no deberá cumplir cuarentena, de acuerdo con el protocolo actualizado por la Comisión de Salud Pública.
Alta médica tras dos PCR negativas
La recuperación del paciente se ha confirmado tras cumplir dos pruebas PCR negativas en orina y exudado orofaríngeo y al menos tres días sin síntomas compatibles con el virus.
Tras su alta, el afectado ha podido regresar a su domicilio sin necesidad de mantener aislamiento, al considerarse que ya no existe riesgo de transmisión según los criterios sanitarios vigentes.
Un segundo paciente permanece ingresado
En paralelo, otro de los casos positivos detectados en el brote sigue ingresado en Madrid al presentar aún síntomas leves, como febrícula, lo que impide su alta médica.
Según el protocolo, los pacientes deben permanecer bajo observación hasta alcanzar la recuperación clínica completa y obtener resultados negativos en las pruebas diagnósticas.
Además de los casos confirmados, 12 ciudadanos españoles considerados contactos estrechos del brote permanecen bajo vigilancia sanitaria tras haber viajado en el mismo crucero.
Todos ellos han dado negativo en las pruebas realizadas hasta el momento, aunque deberán continuar en seguimiento hasta el próximo 21 de junio, cuando se cumplirán los 42 días de control establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Si no desarrollan síntomas y mantienen resultados negativos, podrán finalizar el periodo de cuarentena en sus domicilios y cerrar el proceso de vigilancia epidemiológica.
Protocolo de seguimiento
El Ministerio de Sanidad contempla además un seguimiento clínico de hasta seis meses para los pacientes que hayan dado positivo, incluso si ya han recibido el alta, debido a la posible persistencia del material genético del virus en sangre.
Según el protocolo, esta situación no implica riesgo de transmisión, pero sí requiere controles médicos periódicos para monitorizar la evolución y posibles secuelas.