Advierten de que la presión turística pone en riesgo la continuidad agraria en Baleares

Un proyecto alerta de que la presión turística y el encarecimiento de la tierra amenazan la continuidad de la actividad agraria en Baleares.

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El proyecto “Pedaleando por la sostenibilidad, nuestra alimentación como motor de cambio” ha advertido de que el auge del turismo y el encarecimiento del suelo rústico “amenazan la continuidad agraria” en Baleares.

La entidad BielayTierra ha explicado en una nota que esta iniciativa ha recorrido todas las islas para identificar los principales desafíos del sector agroalimentario, así como las propuestas que buscan asegurar su futuro.

De acuerdo con sus conclusiones, la falta de relevo generacional y la elevada dependencia alimentaria del archipiélago son consecuencias directas de la presión turística, lo que complica mantener la actividad agraria.

Las impulsoras del proyecto han remarcado el impacto del turismo sobre los recursos naturales y la producción en el archipiélago. En 2024 llegaron a Baleares 18,7 millones de visitantes, frente a una población residente de unos 1,2 millones de personas. Esta desproporción genera una presión que, han insistido, condiciona el acceso al agua, a la tierra y a la energía.

En este escenario, han apuntado que el aumento del precio de la tierra agraria y su cambio de uso hacia otros fines incrementan todavía más la dependencia de alimentos procedentes de fuera.

Los informes del proyecto calculan que la producción local solo alcanza a cubrir el 3,9 por ciento de la demanda alimentaria de las Pitiusas, el 15 por ciento de Mallorca y en torno al 16 por ciento de Menorca.

A estos obstáculos se añaden los altos costes de producción, el encarecimiento de la vivienda, la falta de agua y la competencia directa con el turismo, han señalado. También han puesto el foco en la pérdida de saberes campesinos y en las trabas para asegurar el relevo generacional en las explotaciones.

Mantener la actividad agraria

A pesar de este diagnóstico, las promotoras del proyecto destacan la existencia de un entramado social y agroalimentario que impulsa alternativas e iniciativas para sostener el campo balear.

En su recorrido por el archipiélago, han identificado proyectos de recuperación de semillas y variedades autóctonas, fincas que integran agricultura y ganadería, experiencias de gestión comunitaria del agua y propuestas ligadas a la pesca artesanal de pequeña escala.

Las experiencias detectadas muestran rasgos propios en cada isla. En Menorca, los esfuerzos se orientan a diversificar una producción agraria muy centrada en la ganadería láctea; en Mallorca, distintas iniciativas agroecológicas tratan de recomponer el vínculo entre el medio rural y la población.

En las Pitiusas, la continuidad de la actividad agraria y pesquera se asocia también a la protección del paisaje, la identidad local y el acceso al territorio.

En esta línea, el proyecto sostiene que la agroecología integra los conocimientos tradicionales, la cooperación, las relaciones económicas y la autonomía alimentaria.

Las responsables de la iniciativa consideran que la transformación del modelo agroalimentario “no puede recaer exclusivamente” en productores y consumidores, por lo que reclaman políticas públicas que preserven el suelo agrario, faciliten el acceso a la tierra y a la vivienda y favorezcan la presencia de los productos locales en mercados, comedores y hogares.

Asimismo, plantean la urgencia de revisar un modelo económico que, a su entender, sigue apostando por el crecimiento sin tener en cuenta los límites de los recursos disponibles en el territorio.