El Consell ha dado luz verde a un decreto que fija las bases reguladoras para la concesión directa de ayudas a las personas titulares de explotaciones de cereal de secano de la Comunitat Valenciana, con el fin de compensar las pérdidas derivadas de las restricciones aplicadas durante la situación de emergencia por riesgo extremo de incendios forestales en los meses de junio, julio y agosto de 2026. El montante máximo previsto para estas ayudas asciende a dos millones de euros.
La norma, impulsada por la Dirección General de Política Agraria Común, establece que estas subvenciones tienen carácter singular, ya que responden a una coyuntura excepcional generada por las limitaciones impuestas en los episodios de preemergencia de nivel 3 por riesgo extremo de incendios forestales, que coincidieron con el momento clave de recolección del cereal de secano.
Según ha señalado la Generalitat en un comunicado, estas circunstancias afectaron a un grupo concreto y claramente identificable de explotaciones agrarias, que registró pérdidas de producción o de rendimiento, un empeoramiento de la calidad comercial del cereal o una merma en el valor económico de la cosecha obtenida.
Las organizaciones profesionales agrarias de la Comunitat Valenciana calculan que, en la campaña 2026, las pérdidas se sitúan en torno al 35% de la producción de cereal.
En determinados casos, las restricciones derivaron en una pérdida total de la cosecha al imposibilitar su recolección. La falta de recolección en el momento agronómicamente idóneo provoca daños irreversibles en la producción y en la calidad, que no pueden compensarse con intervenciones posteriores.
La Generalitat ha subrayado que la producción de cereal de secano tiene un papel estratégico para la Comunitat Valenciana, tanto por su aportación al suministro de proximidad de materias primas agrícolas esenciales y a la seguridad alimentaria, como por su relevancia en la gestión sostenible del territorio, la preservación de los paisajes agrarios, la prevención de procesos de degradación y abandono de tierras y el sostenimiento de la actividad económica en amplias áreas rurales del interior.
Asimismo, “la continuidad de estas explotaciones contribuye a fijar población en el medio rural, favorece la cohesión territorial y ayuda a preservar un modelo equilibrado en las zonas de interior de la Comunitat”, ha destacado.
La administración ha advertido de que el empeoramiento económico de este sector podría acelerar el abandono de la actividad agraria y los procesos de despoblación, con consecuencias negativas para el equilibrio territorial, la economía local y la gestión sostenible de los recursos naturales.