La Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA-COAG), junto con los presidentes de las cámaras agrarias provinciales de Teruel y Zaragoza y representantes de la Cámara Agraria de Huesca, han reclamado al Gobierno de Aragón la convocatoria inmediata de elecciones agrarias.
Han transcurrido 25 años desde la última ocasión en la que agricultores y ganaderos pudieron elegir a sus portavoces y, en este tiempo, el campo aragonés ha vivido transformaciones profundas que no se ven reflejadas en la actual composición de los órganos de representación. Las últimas elecciones agrarias en Aragón tuvieron lugar en 2001.
Desde entonces no se ha procedido a renovar esos cargos, pese a que la Ley 2/1996 de Cámaras Agrarias de Aragón continúa plenamente en vigor y fija que las renovaciones deben realizarse cada cuatro años.
El resultado es una representación anclada en el pasado, que no se ajusta a los cambios estructurales y al relevo generacional que ha experimentado el medio rural aragonés en este cuarto de siglo. La situación de la Cámara Agraria de Teruel ilustra de manera clara este desfase.
De los 25 vocales elegidos en 2001, dos han fallecido y, de los 23 restantes, solo uno tiene menos de 50 años. Nueve superan los 70 años y otros nueve los 60. Un ejemplo que evidencia la necesidad de renovar los órganos de representación y adaptarlos a la realidad actual del campo.
Desde UAGA-COAG y las cámaras agrarias sostienen que el argumento del coste económico no puede seguir utilizándose para posponer la cita con las urnas. Recuerdan que contar con una representación legítima es clave para que agricultores y ganaderas dispongan de voz propia ante las administraciones en asuntos como la PAC, la gestión del agua o la ordenación del territorio.
Las Cámaras Agrarias son corporaciones de Derecho Público y, en consecuencia, también asumen tareas de apoyo a la Administración en materias como las concentraciones parcelarias, las vías pecuarias, los jurados de expropiación o el Consejo de Caza. Una función que, según insisten sus responsables, requiere órganos actualizados y con plena legitimidad democrática.
El futuro de las cámaras agrarias
En el debate sobre el porvenir de estas instituciones se barajan dos caminos: conservarlas y reforzar su papel como instrumento de cooperación entre la Administración y el sector agrario, o bien abrir un proceso ordenado para su desaparición, siempre a partir de un acuerdo entre el Gobierno de Aragón, las organizaciones agrarias y las propias Cámaras.
En este segundo escenario, sería necesario determinar qué entidad asumiría sus competencias, de qué forma se garantizaría la representación del sector, qué función desempeñarían las posibles mesas sectoriales y qué destino tendrían el patrimonio y el personal de las Cámaras.
No obstante, al margen de la fórmula que finalmente se elija para su futuro, UAGA-COAG y los representantes camerales subrayan que hay un aspecto inaplazable: la convocatoria de elecciones agrarias.
“Se tome la vía que se tome, es totalmente imprescindible y necesario hacer elecciones agrarias, cueste lo que cueste. Es una obligación: las personas profesionales del campo nos lo merecemos”, ha concluido el secretario general de UAGA-COAG, José María Alcubierre.