Una nueva oleada de incidentes informáticos ha afectado este lunes 2 de noviembre a decenas de supermercados de Bélgica y Suecia, provocando subidas anómalas de temperatura en sus sistemas de refrigeración y la pérdida de grandes cantidades de alimentos. Los establecimientos afectados han descubierto al abrir sus puertas que sus frigoríficos y congeladores habían dejado de conservar los productos a las temperaturas habituales, llegando a registrar valores de entre 50 y 55 grados centígrados en algunas tiendas suecas. La incidencia ha obligado a retirar mercancías y ha provocado cierres temporales, mientras las compañías investigan cómo se han producido las alteraciones.
Las cadenas Delhaize y Carrefour, en Bélgica, e ICA y Coop, en Suecia, figuran entre las principales afectadas.Según las informaciones publicadas por medios europeos y confirmaciones parciales de las empresas, al menos 40 establecimientos de Delhaize y otros 15 de Carrefour han registrado problemas en Bélgica. En Suecia, seis supermercados de Coop y varios de ICA han comunicado incidencias similares. También se han notificado problemas en otros establecimientos belgas y en comercios de Luxemburgo.
El episodio presenta importantes similitudes con el ciberataque registrado el 12 de octubre en Francia, cuando los atacantes consiguieron manipular a distancia los controles de refrigeración de cientos de supermercados. Sin embargo, todavía no se ha confirmado oficialmente que los incidentes de este lunes tengan un origen común o hayan sido ejecutados por los mismos responsables. Las compañías afectadas continúan analizando sus sistemas, mientras crece la preocupación por la vulnerabilidad de los equipos industriales conectados a internet.
Más de 50 supermercados afectados en Bélgica y temperaturas de hasta 55 grados en Suecia
Bélgica concentra una parte importante de los establecimientos afectados por el incidente de este lunes. La cadena Delhaize, propiedad del grupo Ahold Delhaize, ha confirmado a medios locales un problema informático en los sistemas de refrigeración y congelación de varias de sus tiendas. Las primeras estimaciones apuntan a al menos 40 supermercados afectados en Flandes y Valonia, especialmente establecimientos de menor tamaño, como los formatos Proxy Delhaize y Shop & Go, aunque también se han comunicado incidencias en supermercados convencionales.
Según ha publicado el medio especializado RetailDetail, durante la madrugada la empresa alertó a los responsables de sus establecimientos por las subidas repentinas de temperatura. En algunos congeladores belgas se alcanzaron aproximadamente 15 grados, suficientes para comprometer la conservación de productos que deben permanecer a temperaturas bajo cero. Carrefour Bélgica también ha confirmado problemas en 15 establecimientos, mientras que otras informaciones apuntan a incidencias en comercios de la cadena Spar y en establecimientos de alimentación de Amberes.
En Suecia, las alteraciones han sido todavía más extremas. Un supermercado ICA situado en Boda, en la isla de Öland, registró una temperatura de 55 grados en sus equipos de congelación, según la información recogida por la agencia Anadolu a partir de medios suecos. Su responsable, Mats Olsson, encontró el suelo cubierto de agua cuando llegó al establecimiento, después de que los productos almacenados comenzaran a descongelarse durante la noche.
En otro supermercado ICA de Sankt Olof, los trabajadores tuvieron que vaciar los congeladores y retirar alimentos que ya no podían comercializarse. La cadena ha confirmado que un número limitado de tiendas sufrió problemas en sus equipos de refrigeración, mientras que Coop ha comunicado incidencias en seis establecimientos situados en las regiones de Gästrikland y Hälsingland. Algunas tiendas han tenido que cerrar temporalmente para revisar las instalaciones y retirar los productos afectados.
Cómo funciona el ataque que convierte los congeladores en cámaras de calor
El principal riesgo de estos incidentes reside en la manipulación de sistemas de control industrial que permiten gestionar remotamente la temperatura de frigoríficos y congeladores. A diferencia de los ataques informáticos centrados en el robo de datos personales o el bloqueo de ordenadores, esta modalidad puede tener consecuencias físicas directas, al modificar el funcionamiento de equipos utilizados para conservar alimentos.
El precedente más claro se produjo en Francia el pasado 12 de octubre, cuando los atacantes consiguieron activar de forma remota ciclos de descongelación y elevar la temperatura de las cámaras frigoríficas hasta los 50 grados. En algunos establecimientos, según la información publicada por Le Monde, los ciclos de deshielo se prolongaron artificialmente, lo que permitió mantener los equipos calientes durante varias horas antes de que los trabajadores detectaran el problema.
Las investigaciones sobre aquel ataque identificaron equipos de control de refrigeración de fabricantes como Danfoss y Copeland, algunos de ellos con versiones antiguas de software o sistemas que habían dejado de recibir actualizaciones de seguridad. Estos dispositivos permiten gestionar instalaciones comerciales, pero una configuración insegura o la exposición de sus interfaces a internet puede facilitar accesos no autorizados.
Por el momento, no está acreditado que los problemas registrados en Bélgica y Suecia se hayan producido mediante la explotación de las mismas vulnerabilidades. Las similitudes en el comportamiento de los equipos apuntan a un patrón comparable, pero será necesario analizar los registros de los sistemas afectados para determinar el mecanismo utilizado y establecer si existe una relación entre los distintos incidentes.
Pérdidas millonarias por la destrucción de alimentos frescos y congelados
El impacto económico del incidente se concentra en la mercancía que ha perdido las condiciones necesarias de conservación. Los frigoríficos y congeladores de los supermercados almacenan productos que necesitan mantener una temperatura constante para garantizar su seguridad alimentaria. Cuando esa cadena de frío se rompe durante varias horas, alimentos como carnes, pescados, lácteos o congelados pueden dejar de ser aptos para la venta, aunque posteriormente los equipos vuelvan a funcionar con normalidad.
Según ha publicado el Financial Times, los daños provocados por los incidentes de Bélgica y Suecia se valoran inicialmente en millones de euros, aunque las compañías todavía no han presentado un balance económico conjunto y definitivo. En Suecia, el responsable de uno de los supermercados ICA afectados ha estimado que la mercancía perdida alcanza cientos de miles de coronas suecas. A estos perjuicios se suman los gastos de retirada de productos, limpieza, revisión de equipos y posibles cierres temporales.
El precedente francés muestra hasta dónde pueden llegar las consecuencias. El ataque del 12 de octubre afectó a cientos de supermercados y ocasionó pérdidas estimadas en decenas de millones de euros. La cadena Intermarché fue una de las principales perjudicadas, junto a establecimientos de Carrefour, Leclerc, Monoprix y Coopérative U. La Fiscalía francesa abrió una investigación para determinar la autoría de los hechos y establecer la relación entre la manipulación de los sistemas y los daños materiales registrados, incluidos algunos incendios.
Las autoridades investigan quién está detrás de los ataques
La sucesión de incidentes en distintos países europeos ha puesto el foco en la seguridad de las instalaciones de refrigeración utilizadas por supermercados y distribuidores alimentarios. Estos sistemas forman parte de la infraestructura tecnológica de los establecimientos y, cuando disponen de acceso remoto, pueden presentar riesgos si no cuentan con medidas de protección adecuadas.
La investigación sobre los ataques franceses sigue abierta y cuenta con la participación de organismos especializados en ciberdelincuencia y ciberseguridad. Por ahora, no se ha atribuido oficialmente la autoría a ningún grupo, organización o Estado, ni se ha demostrado que exista una campaña coordinada detrás de todos los episodios registrados en Europa.
Los problemas detectados también han dado lugar a investigaciones fuera del continente. Estados Unidos está examinando posibles ataques contra sistemas de congelación de establecimientos situados en bases militares, donde se habían registrado alteraciones en los controles de temperatura y pérdidas de alimentos.
Los incidentes de Bélgica y Suecia evidencian que un ataque informático puede provocar consecuencias más allá de la pérdida de datos o la interrupción de servicios digitales. La manipulación de equipos conectados puede afectar directamente a la actividad de los comercios, destruir mercancías y generar pérdidas económicas considerables. Mientras las empresas evalúan los daños y refuerzan sus sistemas de seguridad, sigue pendiente determinar si los fallos registrados este lunes están relacionados con el ataque que afectó a Francia hace apenas tres semanas.