El calor dispara la demanda eléctrica: así afronta la red los picos de consumo

Las altas temperaturas elevan el uso del aire acondicionado y tensionan el sistema en las horas de mayor consumo, mientras la producción solar gana peso durante el día

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Ventilador | Europa Press

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Las altas temperaturas están poniendo a prueba los sistemas eléctricos europeos. El uso intensivo del aire acondicionado eleva el consumo durante los episodios de calor extremo y obliga a los operadores a gestionar mayores picos de demanda, especialmente cuando cae la producción solar al final de la jornada.

La situación ha cobrado especial relevancia este verano por la sucesión de episodios de temperaturas extremas en Europa. La Comisión Europea ha descartado, por el momento, riesgos inmediatos para el suministro, aunque ha advertido de unas condiciones ajustadas debido a la combinación de calor, sequía, aumento de la demanda y menor disponibilidad de algunas tecnologías de generación.

En España, el sistema acaba además de superar una prueba extraordinaria: el eclipse total de Sol del 12 de agosto provocó una caída muy rápida de la generación fotovoltaica, compensada con otras tecnologías sin que se registraran incidencias relevantes en el suministro.

Por qué aumenta el consumo eléctrico cuando hace calor

La explicación está principalmente en la refrigeración de viviendas, oficinas, comercios e instalaciones industriales. Cuando las temperaturas suben de forma generalizada, millones de equipos de aire acondicionado funcionan simultáneamente y elevan la demanda.

No se trata únicamente de cuánto aumenta el consumo diario. Para el sistema eléctrico resulta especialmente importante a qué hora se concentra esa demanda y qué fuentes de generación están disponibles para atenderla.

Los precedentes muestran el impacto. Un análisis de Ember sobre las olas de calor europeas constató que los episodios de temperaturas extremas pueden incrementar con fuerza la demanda diaria de electricidad, impulsada fundamentalmente por las necesidades de refrigeración.

La energía solar, un aliado durante las horas de más calor

España cuenta con una ventaja durante las jornadas de altas temperaturas: el fuerte peso de la energía fotovoltaica.

Las horas centrales del día, cuando aumenta el uso del aire acondicionado, coinciden en buena medida con una elevada producción solar. Esta generación permite absorber una parte importante del incremento del consumo sin recurrir exclusivamente a centrales convencionales.

Un análisis difundido esta semana señala que la producción solar europea aumentó hasta un 17% durante determinados episodios de calor de junio y julio, contribuyendo a atender una demanda eléctrica que en algunos mercados llegó a crecer hasta una cuarta parte.

El problema cambia cuando comienza a ponerse el sol.

El momento más delicado llega al final de la tarde

A medida que avanza la tarde, la producción fotovoltaica cae rápidamente, pero las temperaturas pueden seguir siendo muy elevadas y el aire acondicionado continúa funcionando.

Es entonces cuando el sistema necesita sustituir en poco tiempo miles de megavatios de generación solar mediante otras tecnologías, almacenamiento, intercambios con otros países o gestión de la demanda.

Por eso, disponer de una elevada capacidad renovable no elimina por sí solo los riesgos asociados a los picos de consumo. El sistema necesita también fuentes capaces de responder rápidamente cuando cambia el equilibrio entre generación y demanda.

En España, los ciclos combinados de gas y la generación hidráulica forman parte de las tecnologías que pueden aportar esa flexibilidad. El reciente eclipse ofreció un ejemplo especialmente visible: la generación fotovoltaica descendió bruscamente y otras fuentes incrementaron su producción para mantener equilibrado el sistema.

Qué hace Red Eléctrica para evitar desequilibrios

Red Eléctrica, como operador del sistema eléctrico español, debe mantener en todo momento el equilibrio entre la electricidad que se produce y la que consumen hogares y empresas.

Para conseguirlo, supervisa continuamente la demanda y la generación disponible y programa reservas que pueden entrar en funcionamiento cuando se producen desviaciones.

La composición de la generación cambia continuamente: solar fotovoltaica, eólica, nuclear, hidráulica, ciclos combinados y otras tecnologías aportan electricidad en función de su disponibilidad y de las necesidades del sistema. Los datos de generación pueden consultarse en tiempo real a través de Red Eléctrica.

El calor también puede reducir la capacidad de producir electricidad

Las temperaturas extremas plantean un segundo problema. Mientras aumenta el consumo, el calor y la sequía pueden limitar algunas fuentes de generación.

La falta de agua reduce la producción hidroeléctrica y puede complicar la refrigeración de centrales térmicas y nucleares. El caso más extremo de este verano se ha producido en Rumanía, donde el bajo caudal del Danubio ha obligado a detener los reactores de la central nuclear de Cernavodă.

Esta combinación —más demanda y determinadas tecnologías con menor capacidad de generación— explica por qué las olas de calor constituyen un desafío para las redes eléctricas europeas.

Baterías e interconexiones, claves para los próximos veranos

El aumento de las renovables hace cada vez más importante disponer de almacenamiento, redes reforzadas e interconexiones entre países.

Las baterías permiten guardar parte de la electricidad producida durante las horas de abundante generación solar y utilizarla posteriormente, precisamente cuando cae el sol y el consumo continúa siendo elevado. Las interconexiones, por su parte, permiten importar o exportar electricidad en función de la situación de cada sistema.

Ember señala que el almacenamiento y la flexibilidad son dos de las principales herramientas para aprovechar mejor la generación renovable y reducir la dependencia de fuentes fósiles durante las horas de la mañana y la noche.

El reto de las olas de calor, por tanto, no consiste únicamente en producir suficiente electricidad a lo largo del día. La clave es disponer de la energía necesaria exactamente en las horas en las que millones de consumidores la demandan al mismo tiempo.

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