La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha reivindicado este miércoles su trayectoria en el Gobierno de España, subrayando los 30 “grandes acuerdos de diálogo social” cerrados en estos años, como principal carta de presentación para respaldar su candidatura a la Dirección General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Díaz ha intervenido en el evento interactivo público celebrado en Ginebra (Suiza) con las personas aspirantes al puesto de director general de la OIT, donde ha remarcado tanto su experiencia previa como abogada como su labor al frente del Ministerio de Trabajo. También ha resaltado su implicación en directivas “clave” de la Unión Europea y en la primera aprobación de una resolución de Naciones Unidas sobre Economía Social.
“Me avala mi gestión”, ha sostenido Díaz, que ha remarcado que prácticamente la totalidad de los 30 acuerdos de diálogo social alcanzados durante su etapa en el Ejecutivo se cerraron con consenso tripartito. “Les digo que esto es posible”, ha subrayado ante el auditorio.
La vicepresidenta segunda ha insistido además en la urgencia de “relanzar” y actualizar la OIT frente a las distintas crisis que afronta, entre ellas una delicada coyuntura financiera con un déficit de 363 millones de dólares y el deterioro de los derechos laborales a escala global.
En este contexto, Díaz ha fijado como prioridad inmediata para la OIT “resolver la gravísima crisis financiera” que atraviesa la organización.
Según ha explicado, el organismo debe actuar en dos fases: por un lado, hacer frente a la falta de liquidez a corto plazo con una “mirada corta” que garantice el funcionamiento cotidiano; y, al mismo tiempo, diseñar una arquitectura de financiación “diversa y alternativa” que permita sostener sus obligaciones tras los recortes y la reducción de aportaciones de algunos Estados miembros. “No podemos cumplir con el mandato de la OIT sin tener las cuentas saneadas”, ha remarcado.
La ministra ha planteado situar el diálogo social y el “equilibrio permanente” entre empleadores y sindicatos en el núcleo de la acción de la institución para responder a los “retos de época” que atraviesa el mercado laboral.
Entre esos desafíos, ha destacado la necesidad de recuperar la productividad mundial —recordando que ha pasado del 1,8% al 1,2%— y de promover el despliegue de la inteligencia artificial (IA) bajo principios de democratización y de gobernanza algorítmica acordados entre empresas y plantilla. A ello ha sumado la importancia de avanzar en transiciones justas y combatir la informalidad laboral como vía para reducir la desigualdad.
La titular de Trabajo ha reclamado una Dirección General de la OIT con un perfil ambicioso, capaz de evitar que la organización quede relegada a “la esquina del sistema multilateral”. Para ello, ha abogado por una coordinación intensa y coherente con el resto de organismos internacionales, advirtiendo de que resulta incomprensible una OIT que no dialogue de forma integrada con actores clave como la Organización Mundial del Comercio (OMC) o la Organización Mundial de la Salud (OMS).
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