La secretaria general del Tesoro y Financiación Internacional, dependiente del Ministerio de Economía, Paula Conthe, se ha mostrado partidaria de avanzar en la simplificación regulatoria reclamada por la banca. Sin embargo, ha dejado claro que el departamento dirigido por Carlos Cuerpo se decanta por no incorporar la competitividad al mandato del Banco Central Europeo (BCE).
Durante su intervención en un simposio organizado por el Instituto Español de Banca y Finanzas (IEBF), la responsable de la financiación del Estado ha señalado que el gran desafío es que la Unión Europea (UE), y en particular la Comisión, logre articular una propuesta legislativa "ágil" que delimite con precisión la frontera entre "avanzar" y no excederse, por lo que ha llamado a todas las partes a "tener altura de miras".
Conthe ha valorado positivamente que la UE haya impulsado una consulta con más de 200 aportaciones y que se haya comprometido a presentar una iniciativa normativa en el primer trimestre de 2027, al tiempo que ha animado al sector financiero a mantener un diálogo constante y seguir abordando las cuestiones pendientes.
En representación de la banca, la presidenta de la Asociación Española de Banca, Alejandra Kindelán, ha defendido que con la simplificación regulatoria el sector "no pide rabajar los estándares de solvencia", ya que la estabilidad debe continuar siendo el "eje central". "Pedimos un marco más estable y predecible, porque la normativa actual consume recursos que podrían destinarse a financiar otros proyectos, produce incertidumbre y genera un sesgo conservador. Por eso no podemos conformarnos con un parche", ha remarcado Kindelán.
Ante estas demandas, Conthe ha puesto en valor que las peticiones del sector no planteen una disyuntiva entre "competitividad y solvencia". Asimismo, en relación con los requisitos que las autoridades europeas y nacionales imponen a las entidades, la secretaria del Tesoro ha admitido que pueden haber resultado excesivos, pese a la solidez que muestra la banca.
"Hemos visto épocas de turbulencias financieras en las que el sector ha respondido muy bien como cuando el Covid-19, pero es verdad que se mueve en un marco legislativo complejo. Nos hemos podido pasar de frenada revisando ciertos requerimientos", ha indicado la representante de Economía, que también ha avanzado que "se va a preservar la solvencia al tiempo que reducir la regulación."
Debate sobre el mandato de competitividad
En paralelo, Kindelán ha reclamado que el supervisor refuerce su atención sobre la competitividad. A este respecto, Conthe ha advertido de que "llevar muchos gorros y ampliar mandatos puede complicar el trabajo" y ha sostenido que "incorporar la competitividad al mandato del regulador es igual de peligroso que contar con muchos reguladores".
Frente a esta negativa, el director general de CECA, Antonio Romero, ha recordado que, aunque el BCE carece de competencias directas de regulación, a través de su labor supervisora acaba generando una "regulación de facto", por lo que ha instado a que, si no se quiere un mandato "explícito", se busquen otras fórmulas. "Exploremos la fórmula de la rendición de cuentas, exploremos la fórmula de un foro en el que de alguna manera se debata de competitividad", ha planteado.
En relación con la superposición de normas europeas y nacionales, la secretaria del Tesoro ha señalado que las instituciones deben analizar cómo actúan otras jurisdicciones para "no dejar a la industria europea en desventaja".
En esta misma línea, Romero ha explicado que la Comisión Europea está modificando los instrumentos con los que aplica la legislación, pero ha cargado contra el intervencionismo de los gobiernos. "Nosotros hemos defendido siempre el uso de los reglamentos para que sea común para todos. Hay un esfuerzo armonizador por parte de la UE, pero luego los parches de los Estados acaban por destruir los esfuerzos de la Comisión", ha criticado.
No obstante, Conthe ha defendido el papel de los Estados, al recordar que, aunque la supervisión se ejerce a escala europea, las redes de seguridad siguen siendo nacionales. Por ello, ha concluido que "tiene sentido que los países impongan requerimientos, ya que no se fían de que las matrices de los bancos vayan a inyectar liquidez en momentos de tensión en sus regiones".