Estados Unidos ha optado por no prorrogar el tratado comercial que mantiene con México y Canadá (T-MEC) y, en su lugar, ha apostado por un esquema de revisiones anuales. Este giro de enfoque introduce un nuevo elemento de incertidumbre sobre las cadenas de suministro integradas entre los tres socios norteamericanos.
Tal y como ha informado este miércoles el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, la Comisión de Libre Comercio del T-MEC, integrada por los equipos negociadores de cada país, se ha reunido de forma telemática para comunicar oficialmente que Washington no procederá a la renovación del acuerdo.
“Estados Unidos no ha aceptado renovar el T-MEC en su forma actual. En consecuencia, el T-MEC no se renovará. Estados Unidos seguirá colaborando con México y Canadá para subsanar las deficiencias del acuerdo y nuestros déficits comerciales con estos países”, ha señalado la nota de prensa difundida tras el encuentro.
El comunicado añade que “No obstante, este seguirá en vigor hasta que se resuelvan estas cuestiones o hasta su rescisión. Tal y como se anunció anteriormente, Estados Unidos se reunirá con México la semana del 20 de julio para celebrar una tercera ronda de negociaciones bilaterales sobre la revisión conjunta del T-MEC”.
El paso de una renovación de largo plazo a un modelo de revisiones anuales abre la puerta a un periodo prolongado de conversaciones sobre las reglas y los aranceles que afectan a las cadenas de suministro regionales. Este escenario puede traducirse en una mayor volatilidad para sectores clave como el automovilístico, el agroalimentario y el energético.
En una entrevista concedida a 'Bloomberg' antes del anuncio oficial, Greer ya había avanzado que el tratado no sería renovado, en contraste con la postura defendida años atrás por el entonces presidente Donald Trump, quien en 2020 promovió el T-MEC y lo definió como el “mejor y más importante acuerdo comercial jamás firmado”.
En la misma línea, el exmandatario reiteró el pasado mes de junio que no era partidario de extender la vigencia del T-MEC, tras afirmar que su país “no necesita nada de lo que tienen Canadá o México”, mientras que sus socios sí “necesitan todo lo que Estados Unidos tiene”.