Grandes cifras que ocupan titulares e invitan a presumir al Gobierno de su gestión económica. En paralelo, otras cantidades, no tan vastas –pero con una influencia mayor en ‘las cosas del comer’– que menguan el bolsillo del ciudadano. Del parangón emana una distorsión evidente: aunque España atraviesa un buen momento en términos macroeconómicos, eso no se traduce en una mejora de la calidad de vida (sino todo lo contrario). Y una de las razones hay que buscarla en la inflación, ya que el aumento de los salarios se da de bruces con el encarecimiento acumulado de los bienes y servicios.
El IPC se ha situado en julio en el 3,6%, según el dato definitivo dado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Cuatro décimas por encima del 3,2% registrado en junio. La inflación había comenzado 2026 en el 2,3%, subió hasta el 3,4% en marzo y se mantuvo después en el 3,2% durante abril, mayo y junio. El 3,6% de julio supone, por tanto, el nivel más elevado desde marzo.
En 2025 los salarios superaron a la inflación, pero por poco
Una primera comparación permite poner en contexto la evolución de los salarios durante el año pasado. El salario bruto anual por trabajador alcanzó los 28.410,78 euros en 2025, un 3,1% más que en 2024, según la Encuesta Anual de Coste Laboral del INE.
El IPC cerró 2025 en el 2,9%, de modo que el aumento del salario bruto anual medio quedó dos décimas por encima de la inflación registrada en diciembre. Tomando estas dos referencias, el crecimiento salarial superó ligeramente el encarecimiento de los precios al cierre del año.
La comparación tiene una limitación que conviene tener en cuenta: el 3,1% mide cuánto aumentó el salario bruto anual medio entre 2024 y 2025, mientras que el 2,9% refleja la variación de los precios entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025. Por eso, las dos cifras permiten observar la relación entre salarios e inflación, pero no calcular directamente cuánto aumentó o disminuyó el poder adquisitivo de cada trabajador.
Los convenios de 2026 dejan una fotografía desigual
Los datos de la Estadística de Convenios Colectivos de Trabajo muestran otra perspectiva. Entre los convenios firmados en 2026, la subida salarial media pactada es del 3,76% (por encima del 3,6%). En total, son 460 convenios que afectan a 1.136.238 trabajadores, según los datos que recoge la estadística del Ministerio de Trabajo.
Pero ese porcentaje cambia en función del ámbito del convenio. Los 321 convenios de empresa firmados en 2026, que afectan a 76.736 trabajadores, contemplan una subida media del 2,97%. Los tres convenios de grupo de empresas, con 1.193 trabajadores afectados, pactan un incremento del 3,47%. En los 136 convenios de sector, que afectan a 1.058.309 trabajadores, la subida media alcanza el 3,82%.
La comparación con el 3,6% de inflación de julio deja así tres situaciones diferentes. Los convenios de empresa quedan 0,63 puntos por debajo del IPC y los de grupo de empresas son también inferiores (-0,13). Los convenios sectoriales, en cambio, superan la inflación en 0,22 puntos.
No se trata, sin embargo, de una comparación exacta. El IPC mide la evolución de los precios entre julio de 2025 y julio de 2026, mientras que la estadística de convenios recoge las variaciones salariales pactadas en los acuerdos registrados durante 2026. Además, una subida salarial pactada en un convenio no implica necesariamente que todos los trabajadores afectados hayan visto ya aplicada esa subida en su nómina.
Los salarios reales crecieron un 2%, pero siguen por debajo de 2021
La tercera cifra analizada por Demócrata permite medir directamente qué ha ocurrido con el poder adquisitivo de los salarios. La OCDE señala en su informe Perspectivas del empleo de la OCDE 2026 que los salarios reales en España crecieron un 2% durante el último año. Al tratarse de salarios reales, esta cifra ya tiene descontado el efecto de la inflación: no es un aumento salarial nominal al que haya que restar posteriormente la evolución del IPC.
La comparación que hace la organización toma como referencia el primer trimestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025. Por tanto, ese 2% no significa que los salarios reales aumentaran un 2% durante todo 2025 ni puede compararse directamente con el 2,9% con el que terminó la inflación ese año. Lo que sí muestra es que, después de descontar la evolución de los precios, los salarios recuperaron parte de su capacidad de compra durante el último año analizado.
Pese a esa mejora, la recuperación sigue siendo incompleta: la OCDE calcula que los salarios reales en España todavía estaban un 2% por debajo de su nivel del primer trimestre de 2021. El organismo sitúa así a España entre los países de la OCDE donde más ha retrocedido el poder adquisitivo de los salarios desde entonces.
La previsión para 2026 y 2027 tampoco es de una fuerte recuperación
La OCDE tampoco espera un repunte significativo de los salarios reales en los próximos dos años. Su previsión para España apunta a un estancamiento de los salarios reales durante 2026 y 2027, en un escenario marcado por nuevas presiones sobre los precios y por un crecimiento de la productividad laboral que ha sido débil durante la última década.
La organización señala además que los importantes aumentos del salario mínimo han protegido frente a la inflación a los trabajadores con menores ingresos, pero considera que eso convive con un estancamiento más amplio de los salarios en buena parte del mercado laboral. La evolución de la productividad será otro de los factores determinantes para que los ciudadanos puedan recuperar capacidad de compra de forma sostenida.