El comité ejecutivo de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) decidió este miércoles convocar la asamblea general electoral para el próximo 1 de octubre, en la que se escogerá al nuevo presidente de la patronal y a su cúpula directiva para los próximos cuatro años.
El actual máximo responsable de la organización, Antonio Garamendi, ya había adelantado que volverá a concurrir a estos comicios internos de la patronal española para aspirar a un tercer mandato consecutivo al frente de la CEOE.
“Os puedo decir que sí, yo me voy a presentar a las elecciones de CEOE porque la gente lo que me ha planteado es que es momento de seguir. Tenemos el país que tenemos, hay que seguir trabajando en la línea, estamos contentos con la gestión que has hecho y te pedimos que tires para adelante”, explicó la semana pasada desde Santander.
Asimismo, señaló que tiene el “apoyo expreso de las organizaciones” y de las empresas que “tiene que tener”.
Aunque el límite para convocar las elecciones se situaba en noviembre, la patronal ha optado por adelantar la cita a comienzos de octubre para evitar su coincidencia con la Cumbre Iberoamericana, en cuya organización participa activamente la CEOE.
Además, Garamendi subrayó que este calendario permitirá que quienes deseen presentar su candidatura dispongan del verano como margen para “moverse” y dar a conocer sus propuestas dentro de la organización.
Garamendi accedió por primera vez a la Presidencia de la patronal en noviembre de 2018 y, cuatro años después, renovó su cargo por otros cuatro años al lograr 534 apoyos en la Asamblea Electoral de la CEOE, frente a los 87 votos obtenidos por su contrincante, la vicepresidenta de Foment del Treball, Virginia Guinda.
El empresario vasco, nacido en Gexto (Vizcaya), se convirtió así en el quinto presidente de la CEOE desde su creación en 1977, después de Carlos Ferrer Salat, José María Cuevas, Gerardo Díaz Ferrán y Juan Rosell.
Durante el mandato actual de Garamendi, iniciado en noviembre de 2022, la CEOE aprobó suprimir la limitación de dos mandatos implantada en su día por Juan Rosell, una modificación estatutaria que abre la puerta a que el dirigente vasco pueda volver a optar a la reelección en las próximas elecciones de la patronal.