La Unión Europea y Canadá han decidido este viernes analizar cómo incrementar las ventas de gas natural licuado (GNL) canadiense hacia Europa y poner en marcha reservas de materias primas críticas que aseguren el suministro a sus industrias. Estas medidas se enmarcan en una nueva alianza económica con la que ambos socios pretenden disminuir su dependencia de recursos estratégicos y blindarse ante posibles cortes en el abastecimiento.
Así figura en la declaración conjunta aprobada al cierre de la cumbre celebrada en Montreal, donde las dos partes se han comprometido a llevar a cabo un estudio de viabilidad a largo plazo sobre los envíos de gas al mercado europeo y a estudiar fórmulas para almacenar recursos considerados “esenciales” tanto para el tejido industrial civil como para el sector de defensa.
En particular, Bruselas y Ottawa han pactado analizar nuevas opciones de inversión y contratos de suministro energético de larga duración para reforzar la seguridad del abastecimiento, sin renunciar a sus metas climáticas y avanzando de forma paralela en el despliegue de fuentes de energía sostenibles.
Con este fin, impulsarán un estudio conjunto sobre las exportaciones de GNL a Europa y ampliarán su cooperación en redes eléctricas, sistemas de almacenamiento mediante baterías y protección “física y cibernética” de las infraestructuras energéticas, según detalla el documento.
Ambos aliados han recalcado que la expansión de los intercambios de gas deberá ajustarse a sus respectivos objetivos de neutralidad climática y a los compromisos asumidos en el Acuerdo de París, al tiempo que subrayan la importancia de promover fuentes de energía “seguras y sostenibles” con bajas emisiones de carbono.
La declaración prevé igualmente mantener la colaboración en tecnologías nucleares, incluyendo el suministro de uranio, combustibles y servicios vinculados al ciclo nuclear, además de avanzar en la actualización del acuerdo entre Canadá y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom).
Reservas estratégicas e impulso inversor en materias primas críticas
Paralelamente, la UE y Canadá han anunciado que evaluarán distintos mecanismos de almacenamiento de recursos estratégicos con el fin de mitigar el impacto de la volatilidad de los mercados y de las tensiones geopolíticas sobre el suministro a sectores industriales considerados prioritarios.
El propósito, según recoge el texto, es reforzar la “preparación y seguridad del suministro” de materias primas imprescindibles para actividades civiles y militares, mediante la creación de posibles reservas que sirvan de colchón frente a eventuales crisis internacionales.
Para ello, ambas partes se proponen acelerar las inversiones en proyectos de minerales críticos en ambos lados del Atlántico, desde la extracción y el procesado hasta el refinado, la fabricación y el reciclaje, con la vista puesta en configurar cadenas de valor más “seguras y sostenibles”.
En este marco, Canadá y el Banco Europeo de Inversiones (BEI) han cerrado las negociaciones de un acuerdo destinado a facilitar la entrada de capital europeo en recursos estratégicos canadienses, con especial atención a las materias primas críticas.
Además, Bruselas y Ottawa analizarán nuevas oportunidades de inversión en terceros países y tratarán de fortalecer las conexiones entre puertos europeos y canadienses para agilizar el transporte de energía y minerales estratégicos, así como reforzar la protección de las infraestructuras marítimas y submarinas.