La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha advertido sobre las consecuencias económicas que las olas de calor, las sequías y los incendios forestales han tenido en varios países europeos durante el último verano, marcado por temperaturas sin precedentes. Ante este escenario, ha urgido a acelerar la transición hacia energías limpias y a reforzar los mecanismos de protección para empresas y hogares, entre ellos una mayor cobertura aseguradora.
“Las olas de calor, las sequías y los incendios forestales de este verano fueron una advertencia. Su impacto económico ha sido limitado hasta ahora, pero los costes del cambio climático están aumentando y las futuras crisis podrían ser más difíciles de absorber. Europa necesita una mayor protección contra las consecuencias financieras del cambio climático y un sistema energético más flexible que aproveche al máximo las energías limpias”, ha sostenido Lagarde en la última entrada del blog del BCE.
Coincidiendo con la inminente celebración de la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP31), que tendrá lugar a partir de la próxima semana en Antalya (Turquía), Lagarde ha querido subrayar los riesgos que el calentamiento global entraña para las economías de la zona euro en los próximos años.
Durante la temporada estival, el escaso caudal de los ríos en la cuenca del Rin lastró el PIB de Alemania, mientras que en Italia la actividad productiva se vio mermada por las temperaturas extremas y la ausencia de precipitaciones. Al mismo tiempo, los incendios forestales impactaron en sectores clave como la agricultura, la silvicultura y el turismo en Francia y España.
Los estudios internos del BCE apuntan a que las regiones afectadas por una ola de calor registran una caída de su actividad económica del 1,5% en los dos años posteriores, mientras que las zonas que padecen una sequía sufren un retroceso del 3% en un horizonte de cuatro años.
“Las condiciones áridas del verano también han empeorado gravemente las perspectivas de suministro agrícola en Europa y podrían elevar la inflación alimentaria el próximo año”, ha indicado la presidenta del BCE.
Lagarde ha señalado además que solo alrededor de una cuarta parte de las pérdidas económicas derivadas de catástrofes naturales está cubierta por pólizas de seguro, lo que obliga a empresas y familias a soportar tradicionalmente la mayor parte de los daños financieros.
MÁS ENERGÍA LIMPIA, COMO ESPAÑA
La máxima responsable del BCE ha puesto en valor que el aumento de la generación de energía limpia ha contribuido a contener los precios durante el reciente 'shock' energético ligado a la guerra de Irán, evitando repuntes tan acusados como los registrados en 2021 y 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. Esta transformación recae en los Estados miembros y, entre ellos, ha resaltado que España es un “ejemplo notable” en este ámbito.
No obstante, ha advertido de que el avance del calentamiento global puede neutralizar parte de esa protección proporcionada por las renovables, al disparar el consumo energético por las mayores necesidades de climatización y reducir la producción hidroeléctrica cuando los embalses se encuentran en mínimos.
A raíz del conflicto en Oriente Próximo, Lagarde ha afirmado que “estos factores impulsaron al alza los precios mayoristas de la electricidad y redujeron el potencial de las energías renovables y nucleares para amortiguar el aumento de los precios de los combustibles fósiles”.
En esta línea, la presidenta del BCE ha animado a simplificar y fomentar la instalación de paneles solares y sistemas de baterías por parte de empresas y particulares, de forma que puedan rebajar su factura energética y disminuir su exposición a un mercado eléctrico muy volátil. A su juicio, aún llevará mucho tiempo disponer de una red eléctrica plenamente preparada para aprovechar al máximo la electricidad limpia, barata y de origen nacional.