El mercado laboral español ha contabilizado 10,4 millones de contratos fijos discontinuos entre la entrada en vigor de la reforma laboral, en marzo de 2022, y agosto de 2026. Sin embargo, en ese mismo intervalo, el número de afiliados a la Seguridad Social bajo esta fórmula sólo se ha incrementado en 408.000 personas, de acuerdo con el último informe “El mercado de trabajo en 50 titulares”, elaborado por Randstad Research.
El documento detalla también que, desde la reforma, alrededor de 1,71 millones de ocupados han llegado a suscribir más de un contrato indefinido dentro de un mismo mes natural, cuando antes de la reforma (2021) esta situación apenas afectaba a 26.000 personas al año.
En paralelo, durante los ocho primeros meses de 2026, el 57,4% de los contratos indefinidos formalizados correspondieron a jornadas a tiempo parcial o a la modalidad de fijos discontinuos.
Todo ello, subraya Randstad, ha tenido lugar en un contexto de récord de ocupación. El empleo en España se situó en 22,78 millones de personas en el segundo trimestre de 2026, lo que supone 486.000 ocupados más que en el trimestre previo y 510.000 adicionales en relación con el mismo periodo de 2025.
Al mismo tiempo, la población activa creció en 273.000 personas en el trimestre (y en 453.000 en tasa interanual), hasta alcanzar los 25,27 millones de personas.
El número de desempleados se redujo en 213.000 personas en el trimestre, quedando en 2,50 millones y rebajando la tasa de paro al 9,9% (0,4 puntos menos que un año antes). Pese a esta mejora, España continúa siendo el segundo país con mayor desempleo de la Unión Europea.
El director de Randstad Research, Valentín Bote, ha resaltado que, aunque los indicadores reflejan un mercado que sigue generando puestos de trabajo y una evolución positiva del desempleo, “el verdadero reto del mercado de trabajo sigue siendo la calidad y la sostenibilidad de la ocupación”.
El informe apunta que el avance interanual del empleo se debe sobre todo al aumento de los asalariados indefinidos, que ha compensado la caída del trabajo por cuenta propia.
La tasa de empleo se situó en el 53,4%, con su valor más elevado en el grupo de 35 a 44 años (82,3%). En comparación anual, el mayor repunte se produjo entre los jóvenes de 16 a 24 años (5,4%), seguido por quienes tienen entre 25 y 34 años (3,4%).
Por ramas de actividad, educación, servicios a edificios e industria alimentaria encabezaron la creación de empleo en el último año, mientras que los descensos más acusados se registraron en servicios personales, comercio minorista y transporte terrestre.
En cuanto al paro, Randstad Research alerta de que persiste la brecha de género: la tasa de desempleo masculina se sitúa en el 8,8%, frente al 11% de la femenina, con 136.000 mujeres paradas más que hombres.
Si se atiende a la duración del desempleo, 893.000 personas (el 35,8% del total) llevan más de un año buscando trabajo, lo que supone 99.000 menos que doce meses antes.
La tasa de temporalidad se colocó en el 15,1%. No obstante, la diferencia por sectores es notable: en el ámbito público el empleo temporal llegó al 27,3%, frente al 12,2% del sector privado, superándolo por vigésimo sexto trimestre consecutivo.
En lo relativo a la jornada, el trabajo a tiempo parcial afectó al 13,7% de los ocupados, manteniendo la senda descendente observada en los últimos años.