La regulación, aunque tiene ciertos límites, no para en periodos electorales. El Gobierno aún tiene herramientas a su disposición (decretos y decretos-ley que llevar a la Diputación Permanente) para aprobar reformar que sacudan a los sectores implicados, y en eso está, siendo uno de ellos el sanitario.
Muchos son los proyectos de ley del Ministerio de Sanidad que han decaído, por no decir todos, ya que Mónica García únicamente logró dar luz verde a la Ley de creación de la Agencia Estatal de Salud Pública. Antes de las vacaciones de verano, tal y como publicó DEMÓCRATA, la intención del Ministerio era impulsar un otoño caliente para reformas para el precio de los medicamentos con dos iniciativas en tramitación: el Real Decreto por el que se regula el procedimiento de financiación y fijación de precios de los medicamentos en el Sistema Nacional de Salud y el Proyecto de Ley de Medicamentos (cuyo borrador fue adelantado en exclusiva por DEMÓCRATA).
Éste último decayó, pero el Ejecutivo aún puede aprobar el Real Decreto de Financiación y Precio de Medicamentos. ¿Lo hará?
Hay quien dice que sí…
César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia, aseguró públicamente a principios de octubre que el Ministerio de Sanidad estaba decidido a aprobar el decreto de Financiación y Precio de los Medicamentos antes del 29 de noviembre.
Se apoya en que el Ejecutivo puede hacerlo, no está en funciones, y la iniciativa deriva de una ley vigente. Sin embargo, sí que admitió que habría que retocar algunas cuestiones de los medicamentos en competencia, sin referirse a qué exactamente (aunque todo apunta a que se trata de lo relacionado con los precios dinámicos).
¿qUÉ SON LOS PRECIOS DINÁMICOS?
Era la principal novedad que se preveía introducir. El sistema de precios dinámicos permite revisarlos cuando aparezca competencia, especialmente con genéricos y biosimilares. La propuesta establecería unos precios industriales máximos de financiación que podrían revisarse posteriormente de acuerdo con los criterios previstos en la norma. A partir de ese límite, los laboratorios podrían plantear precios inferiores, que se incorporarán al Nomenclátor de Financiación una vez sean validados por el órgano competente.
Y quienes no lo tienen claro
Pese a la manifiesta voluntad de César Hernández, según ha podido saber DEMÓCRATA, el sector no termina de verlo claro. Los ecos que llegan apuntan a que otras voces dentro del Ministerio comandado por Mónica García no tienen tan clara su aprobación, quedando por tanto en el aire la luz verde en tiempo y forma.
Qué plantea y cómo afectaría al sector
Otra novedad técnica que incluye la propuesta de Sanidad es la posibilidad de que un mismo medicamento tenga dos precios distintos. Podrá coexistir un precio de financiación para las dispensaciones pagadas por el Estado y un precio notificado (superior al anterior) para cuando el fármaco se utilice fuera de la financiación pública, como en indicaciones no cubiertas.
Para garantizar la autonomía estratégica y evitar desabastecimientos, la norma no solo busca bajar precios, sino proteger los medicamentos esenciales que son vitales pero cuya comercialización puede dejar de ser viable. Para ello, se prevé la aplicación de mecanismos correctores y ajustes de precio en fármacos críticos que tengan un precio muy bajo.
Este nuevo mapa de acción no termina de satisfacer a las compañías de genéricos. Su patronal, la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG), lamenta que la redacción actual no corrige suficientemente una dinámica que, a su juicio, puede comprometer la viabilidad económica de determinados medicamentos genéricos, maduros, esenciales o de bajo precio.
La asociación reconoce la necesidad de revisar el modelo, pero reclama que el nuevo sistema tenga en cuenta no solo el ahorro inmediato para el Sistema Nacional de Salud, sino también la continuidad de los productos y la seguridad del suministro.
El equilibrio entre conseguir que la entrada de nuevos competidores reduzca el coste de los tratamientos sin que ello implique que se haga inviable su comercialización es muy complicado, y por ello, es el principal punto de fricción. En este sentido, AESEG sostiene que el modelo actual ha generado una presión continuada sobre los precios y teme que el nuevo marco mantenga una lógica similar si no incorpora salvaguardas más concretas.
Con el 29 de noviembre en el horizonte, el decreto se mueve entre la voluntad de Sanidad de actualizar las reglas de financiación farmacéutica y las dudas sobre su encaje definitivo. La decisión no solo determinará si el Ministerio logra sacar adelante una de sus principales reformas antes de las elecciones, sino también qué equilibrio establece entre la contención del gasto público, el acceso a los medicamentos y la viabilidad de los productos más expuestos a la presión sobre los precios. La incógnita es si el Ejecutivo llegará a tiempo y con qué ajustes, especialmente en los mecanismos que afectan a los medicamentos en competencia.