Los sistemas tecnológicos heredados están suponiendo un freno relevante para la implantación de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito financiero, de acuerdo con un comunicado difundido por GFT.
El aviso se basa en un informe de la compañía, sustentado en una encuesta a 945 directores de sistemas de información (CIO) y directores de tecnología (CTO) de 19 países. El estudio revela que el 56% de los encuestados admite que este tipo de infraestructuras ocasiona retrasos moderados o significativos en el despliegue y en la ampliación de proyectos de IA. Además, el 84% ha tenido que cancelar al menos una iniciativa por estas limitaciones y el 22% reconoce haberlo hecho en más de una ocasión.
El documento recoge igualmente que entre el 52% y el 70% del presupuesto tecnológico de bancos y aseguradoras se dedica a sostener y operar sistemas heredados, lo que resta margen para nuevas inversiones.
“Las entidades financieras ya no compiten únicamente por ofrecer mejores productos, sino por la velocidad con la que son capaces de innovar. Mantener sistemas heredados consume recursos, ralentiza la toma de decisiones y dificulta aprovechar todo el potencial de la inteligencia artificial, además de aumentar el riesgo de exposición a ciberataques”, ha afirmado el director de Banca de GFT España, David González.
GFT subraya que la falta de talento especializado, unida a la rigidez de muchas aplicaciones críticas, incrementa la complejidad operativa y encarece cada modificación. También apunta que las entidades que iniciaron con antelación planes de modernización disfrutan hoy de menores costes operativos y de una mayor agilidad en la entrega de productos y servicios.
Según la firma, los programas de modernización apoyados en IA pueden recortar los costes operativos y de infraestructura hasta un 60% y acelerar entre un 25% y un 30% el 'time-to-market'. Asimismo, estos proyectos permiten disminuir hasta un 95% el esfuerzo destinado a tareas de documentación.
La compañía calcula que el mercado mundial de modernización de sistemas heredados pasará de 25.760 millones de dólares (unos 22.600 millones de euros) en 2026 a 46.500 millones de dólares (cerca de 40.800 millones de euros) en 2030.