El pleno del Parlament ha reclamado este martes al Govern que dé luz verde de manera definitiva al plan de transición energética y cambio climático de Baleares.
Se trata de uno de los apartados de una moción presentada por el diputado socialista Carles Bona, que ha salido adelante de forma parcial con el respaldo de los grupos de izquierdas y del PP.
En este contexto, el Parlament ha pedido igualmente al Govern que presente una planificación territorializada por islas para el despliegue de energías renovables y de sistemas de almacenamiento, con el fin de alcanzar los objetivos fijados para 2030, detallando la potencia a incorporar cada año y las superficies necesarias.
De acuerdo con la iniciativa, esta planificación debería permitir dar prioridad a las cubiertas, los aparcamientos, los polígonos industriales, los edificios e infraestructuras públicas, así como a los espacios degradados y suelos ya antropizados, de forma que la nueva ordenación territorial no implique retrasos en el logro de los objetivos climáticos.
La Cámara autonómica ha instado además al Govern a asegurar que, a partir de 2027, los presupuestos de la CAIB incluyan una programación plurianual de recursos ordinarios propios para impulsar el autoconsumo individual y compartido, evitando que estas políticas dependan únicamente de los fondos europeos.
En la misma línea, se ha solicitado analizar la viabilidad de crear mecanismos que permitan atender las solicitudes de ayudas que hayan sido archivadas por falta de disponibilidad presupuestaria.
La moción ha recabado asimismo los apoyos necesarios para instar al Govern a poner en marcha un programa plurianual de adaptación y protección frente a episodios de calor extremo en centros educativos, sanitarios y sociosanitarios de titularidad pública.
El texto contempla también la puesta en marcha de medidas específicas de protección dirigidas a las personas mayores, los niños, las personas con patologías previas, quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad socioeconómica y los trabajadores expuestos a temperaturas extremas.
Sin embargo, no han prosperado varias propuestas relativas a la fijación de límites de decrecimiento de emisiones de carbono para cumplir los objetivos de 2030, a la incorporación de la capacidad de carga como criterio en la planificación turística, territorial y climática, a la publicación de evaluaciones climáticas que identifiquen las partidas presupuestarias que más contribuyen a la reducción de emisiones o a destinar el 1,2% del PIB a investigación en transición energética, adaptación climática y economía circular.