El número de fallecidos por el terremoto de magnitud 7,7 en la escala de Ritcher registrado el sábado en la isla de Flores, en el suroeste de Indonesia, ha aumentado a 72, de acuerdo con el último balance difundido este jueves por las autoridades del país, que calculan en alrededor de 13.000 las personas desplazadas.
El temblor, que ha provocado también más de un centenar de heridos, no ha dejado desaparecidos, aunque ha ido acompañado de cerca de 1.600 réplicas en la provincia de Nusa Tenggara Oriental. Una de estas sacudidas secundarias --de magnitud 5,6-- se ha producido a primera hora de esta mañana, sobre las 6.45 horas (hora local), al noreste de Ruteng, igualmente en la isla de Flores.
El epicentro de este nuevo seísmo se ha localizado a unos 37 kilómetros de la mencionada ciudad, mientras que el hipocentro se ha situado a tan solo 10 kilómetros de profundidad, según ha detallado la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica del país, citada por el diario “Jakarta Globe”.
Ante este escenario, miles de residentes se han visto obligados a instalar campamentos improvisados en escuelas, comisarías y dependencias gubernamentales, en una catástrofe que se ha convertido en la más letal desde el terremoto de 2022, que causó cientos de víctimas mortales en Java Occidental.