El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, se ha dirigido este jueves de nuevo por videoconferencia a la Asamblea General de la ONU, obligado por las restricciones impuestas por Estados Unidos, y ha denunciado el “plan colonial maligno” que, a su juicio, lleva a cabo Israel con la complicidad de buena parte de la comunidad internacional. “¿A qué está esperando para proteger al pueblo palestino?”, se ha preguntado.
Abbas ha iniciado su discurso lamentando que, por segundo año consecutivo, Washington haya bloqueado la presencia física de la delegación palestina en la sede de Naciones Unidas y ha recordado que impedirles la entrada “constituye una violación de la obligación de Estados Unidos como país anfitrión”.
“El pueblo palestino afronta uno de los momentos más peligrosos de su historia”, ha afirmado, denunciando que “la guerra genocida” de Israel en la Franja de Gaza “ha creado una catástrofe humanitaria sin precedentes”, mientras en Cisjordania el “terrorismo de los colonos” continúa en aumento.
El dirigente palestino ha subrayado que, desde hace años, vienen advirtiendo a Naciones Unidas y al Consejo de Seguridad sobre la situación en los territorios palestinos sin que esas alertas hayan frenado las políticas israelíes, que, según ha dicho, amenazan no solo una salida negociada, sino la propia supervivencia del pueblo palestino.
“No son incidentes aislados, sino un plan colonial maligno, cuyo objetivo es hacer imposible la vida de los palestinos en su tierra (...) No permitan que bandas terroristas protegidas por las fuerzas de ocupación israelíes quemen hogares de palestinos cuando están durmiendo (...) No permitan que nuestros niños vivan bajo el yugo del miedo y la amenaza”, ha instado Abbas.
“¿Cuánto tiempo más permanecerán en silencio algunos Estados ante las actuaciones de Israel? (...) ¿A qué está esperando la comunidad internacional para proteger al pueblo palestino, garantizando su presencia continua en sus tierras, poniendo fin a la ocupación israelí y aplicando la solución de los dos Estados conforme a la legitimidad internacional?”, ha insistido el líder palestino.
Abbas ha expresado su decepción por el fracaso de las distintas propuestas presentadas hasta ahora, incluido el plan de paz del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. “Los asesinatos y agresiones israelíes siguen cobrándose vidas de mujeres, niños y hombres palestinos en Gaza”, ha señalado.
En la misma línea, ha condenado otros actos de Israel, como los ataques contra instalaciones de Naciones Unidas en los territorios palestinos, contra lugares sagrados como la Mezquita de Al Aqsa o la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, así como los proyectos de ocupación impulsados por el Gobierno de Bejamin Netanyahu en Cisjordania y la incautación de fondos por valor de 6.000 millones de dólares.
Pese a sus reproches a la comunidad internacional, Abbas ha reconocido el apoyo de aquellos Estados que han respaldado la causa palestina, han impuesto sanciones por las acciones de Israel y han defendido de forma constante la solución de los dos Estados, una fórmula que ha vuelto a poner en el centro de su intervención.
Así, y pese a las adversidades que ha sufrido el pueblo palestino, Abbas ha reiterado su apuesta por la convivencia de dos Estados en paz. “Queremos seguridad y paz para todos”, ha enfatizado. “Nuestra visión de paz está clara. Un pueblo palestino que permanezca en su propia tierra, que decida su propio futuro. Un Estado palestino junto al Estado de Israel”, ha expuesto.
“Rechazamos la violencia contra civiles por parte de quien sea. Rechazamos el terrorismo y el extremismo en todas sus formas. Luchamos contra el antisemitismo, el racismo y el odio. Y creemos en una cultura de paz, diálogo y convivencia”, ha remarcado el presidente de la Autoridad Palestina.
No obstante, Abbas ha subrayado que el pueblo palestino “no aceptará el desplazamiento” y “permanecerá en sus tierras”. Al mismo tiempo, ha defendido su derecho a la autodeterminación. “Tenemos nuestro propio proyecto nacional”, ha afirmado, reclamando de nuevo a Naciones Unidas la “plena membresía” en la organización.