Amnistía Internacional ha advertido de que en Venezuela se mantienen las "políticas de represión" del Gobierno, a pesar de la captura del presidente Nicolás Maduro en una operación militar de Estados Unidos el pasado mes de enero, y ha subrayado que incluso algunos "perpetradores" de crímenes de Derechos Humanos han sido promovidos dentro de las estructuras estatales.
La representante de la ONG para Venezuela, Clara del Campo, ha señalado este miércoles en una entrevista con Europa Press que, más allá de ciertos "alivios" —como una mayor flexibilidad hacia los medios de comunicación o la excarcelación de reclusos mediante la "arbitraria" ley de amnistía—, continúan las detenciones por motivos políticos, las torturas y "la criminalización de miles de personas".
"El velo de impunidad no se ha tocado ni un poco", ha recalcado Del Campo, al denunciar que centenares de venezolanos siguen siendo arrestados de forma arbitraria por razones políticas. "No hay un registro de personas en custodia del Estado, en qué condiciones están, en qué centros de reclusión, bajo qué procesos penales (...) Hay un nivel de opacidad total", ha afirmado.
Según ha indicado, resulta casi imposible determinar con precisión cuántas personas se encuentran en esta situación, por lo que ha agradecido "la labor titánica" de las organizaciones de la sociedad civil que intentan documentar estos casos. "Hemos escuchado autoridades desde la presidenta encargada hacia abajo ir tirando al aire cifras sin ningún tipo de verificación internacional", ha criticado.
Una ley de amnistía cuestionada por su uso "arbitrario y discrecional"
La Asamblea Nacional aprobó en febrero una ley de amnistía que, según las cifras oficiales, habría beneficiado a más de 8.000 personas, tanto encarceladas como en libertad bajo medidas cautelares. No obstante, organizaciones de Derechos Humanos y sectores de la oposición sostienen que la mayoría pertenecen a este segundo grupo y que centenares continúan entre rejas.
Del Campo ha indicado que, aunque Amnistía Internacional celebra cada excarcelación o cierre de causa penal, observa "un uso bastante arbitrario y discrecional de esa ley (...), que ha sido la marca del Gobierno durante tantos años".
Ha denunciado también la "opacidad" y la "falta de transparencia" en la aplicación de la norma, así como una implementación deficiente o directamente inexistente, con casos de personas que son puestas en libertad pero mantienen el expediente judicial abierto.
"La gente sigue sometida a medidas cautelares que igualmente restringen su derecho de libertad, incluso a la integridad, y enfrentan una amenaza y un temor constantes de que en cualquier momento les vuelven a detener", ha explicado. Como ejemplo, ha citado a Javier Oropeza, exalcalde que, tras dos años de exilio, regresó al país convencido de que su proceso había sido sobreseído.
Delcy Rodríguez ante la ONU y el papel de la presión internacional
Este miércoles, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, intervendrá ante el pleno de la Asamblea General de Naciones Unidas, en la apertura de la 81ª sesión que se celebra en la sede de la ONU en Nueva York. Su discurso suscita expectación tras los últimos acontecimientos en el país, aunque Amnistía Internacional no alberga "nada" de confianza respecto a su contenido.
"Esperamos que por lo menos la comunidad internacional lo escuche con oídos críticos y haga una verificación y constatación detallada y minuciosa de las declaraciones que haga, porque lo más probable es que estén plagadas o de imprecisiones o abiertamente mentiras", ha señalado Del Campo.
Ha insistido en que los "alivios" procedentes de algunas decisiones de las autoridades venezolanas responden, en gran medida, a la presión exterior. Al mismo tiempo, ha recordado que, del mismo modo que "la arbitrariedad guía las violaciones de Derechos Humanos, también el resto de decisiones".
"Creemos que la presión internacional influye mucho, la cantidad de información que se ha ido haciendo pública de forma exhaustiva, rigurosa y contrastable, sobre todo a través de la ONU, pero a través de la sociedad civil, permite dejar testigo al mundo de lo que pasa y da herramientas a actores, terceros estados, mecanismos multilaterales, Naciones Unidas, para exigir cambios muy concretos", ha afirmado.
Derechos políticos y necesidad de cambios estructurales
En cuanto a la posibilidad de celebrar elecciones libres en el futuro, Del Campo ha apuntado que ello exigiría una transformación profunda de las actuales estructuras estatales. "La participación política y el espacio cívico en Venezuela está plagado de vicios y de violaciones de Derechos Humanos desde hace muchos años muchos", ha subrayado.
Ha recordado que "desde la libertad de expresión, el derecho a la participación en asuntos públicos, a la libertad de asociación, a la reunión pacífica, todos los elementos, la separación de poderes, un sistema de justicia independiente, libertad de prensa, todos los elementos que construyen un Estado de derecho y un sistema que proteja y garantice los Derechos Humanos, incluido el de la participación política, hoy por hoy, no se dan".
"Tenemos que ver cambios mucho más robustos, garantizar la protección de la libertad de expresión, la libertad de prensa, el derecho a la participación en asuntos públicos, el derecho de asociación, el de las ONG a exigir derechos, sean políticos o económicos, sean el derecho al agua, o la alimentación (...) esos son los cambios que nos van a permitir pensar que ha habido un cambio estructural que a día de hoy no están pasando", ha profundizado.
Estos avances, ha recalcado la responsable de Amnistía Internacional, dependen directamente de las autoridades del país, "sin atender a quien escuchen, quien les asesoren, o quien les influencien".
"Quienes sostienen el poder del Gobierno venezolano y del Estado venezolano son las autoridades venezolanas y no deberíamos restarles ese poder y bajar el nivel de exigencia de lo que ellos pueden y deben hacer", ha enfatizado.
A pesar de todo, Del Campo ha remarcado que una parte de la sociedad venezolana mantiene viva su demanda de cambios. "No hemos visto a gente bajar las manos (...) la gente venezolana sigue exigiendo sus derechos contra viento y marea y con un nivel de resiliencia que nos genera mucha admiración", ha concluido.