Al menos 40 personas han perdido la vida y más de un centenar han sido secuestradas en una nueva ola de asaltos perpetrados a última hora del viernes por bandas armadas en el estado nigeriano de Níger. Entre los objetivos se incluyó la Mezquita Central del territorio de Borgu, según ha confirmado este sábado la Policía de Nigeria.
Los ataques se registraron en las localidades de Dekara, Gidan Zana, Sabon Gida y Masaka, todas ellas situadas en esta misma región, y fueron ejecutados por “individuos que vestían ropa militar”, de acuerdo con el portavoz policial Wasiu Abiodun, en declaraciones a la cadena BBC.
Medios locales señalan que entre las personas raptadas figura un anciano de 90 años, padre del responsable político del distrito de Dekara, donde se encuentra la mezquita, uno de los principales focos de esta oleada de asaltos, iniciada tras las oraciones vespertinas.
Estos ataques tienen lugar en un contexto de creciente actividad de grupos armados en la aislada área de Borgu, fronteriza con los estados de Kebbi y Kwara, además de con Benín.
Abiodun ha indicado que se han desplegado recursos para localizar a las víctimas, poner en marcha una operación de rescate y capturar a los autores de los asaltos. No obstante, ha admitido que la orografía complicada y la falta de infraestructuras de comunicación dificultan el avance de las fuerzas de seguridad.
En este sentido, ha mencionado el hundimiento de un puente que conecta las comunidades afectadas con la sede del Gobierno de Borgu, lo que está ralentizando el movimiento de los efectivos enviados a la zona.
El Gobierno nigeriano se enfrenta, al igual que otros países del Sahel, a una situación de seguridad muy frágil, condicionada por la presencia de grupos yihadistas y bandas criminales que operan sobre todo en el norte del país y se financian mediante secuestros y extorsiones.