Las autoridades asentadas en el este de Libia, una de las dos administraciones que se disputan el control del país, han dado este martes su visto bueno a un memorándum de entendimiento sobre delimitación marítima, en un giro de calado a favor de Ankara. En paralelo, han comunicado la anulación de una resolución de 2020 en la que proclamaban la suspensión de las relaciones políticas con Turquía.
El memorándum original fue sellado en 2019 entre Turquía y el entonces Gobierno de Trípoli, reconocido por la comunidad internacional, bajo el liderazgo del primer ministro Fayez Serraj. La administración oriental rechazó de plano aquel pacto, al haberse negociado sin su participación, y durante años ha reclamado a Ankara, actor regional de primer orden, que la reconozca como interlocutor imprescindible en el tablero libio.
En los últimos meses, no obstante, Turquía ha recompuesto puentes con el hombre fuerte del este, Jalifa Haftar, y especialmente con su hijo Sadam, comandante de las fuerzas orientales y una "estrella emergente" dentro del entramado de poder de esta administración, como refleja su reciente encuentro con el ministro de Exteriores turco, Hakan Fidan.
La ratificación ahora difundida en la web oficial de la institución reviste importancia por varios motivos: Turquía y el este libio llevaban años sin canal de diálogo debido al respaldo de Ankara a las autoridades de Trípoli. En el plano internacional, el movimiento reaviva una vieja disputa territorial que implica también a Grecia y Egipto, que rechazan desde hace tiempo un acuerdo alineado con la interpretación turca del derecho marítimo.
Atenas se considera especialmente perjudicada, ya que su reclamación de espacios marítimos choca frontalmente con la postura de Ankara, sobre todo en las aguas situadas al sur de Creta. El Ejecutivo heleno sostiene que el memorando pasa por alto los derechos marítimos generados por las islas griegas y ha reiterado que el pacto carece de validez.
Reacción inmediata de Grecia
Horas después de conocerse la decisión, el Ministerio de Exteriores griego expresó su rechazo frontal a lo que ha calificado como una "decisión parlamentaria unilateral y sin fundamento jurídico", basada en un error de origen: la propia existencia del memorándum dado que "Turquía y Libia no tienen costas opuestas ni adyacentes que justifiquen la delimitación de zonas marítimas".
"Hacemos un llamamiento a Libia para que se abstenga de cualquier acción contraria al Derecho Internacional que socave la estabilidad en el Mediterráneo oriental", advierte Exteriores griego, que "ya ha informado" de su posición "a sus socios y aliados y tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar sus derechos soberanos".
"Esta decisión", remacha, "no altera la naturaleza ilegal, nula e inválida del memorándum, que es contrario al Derecho Internacional del Mar y viola los derechos soberanos de los estados de la región", en alusión a Egipto e Italia, que sí cuentan con costas adyacentes y opuestas respecto a Libia.
El ministro de Exteriores de Grecia, Giorgos Gerapetritis, ha tratado el asunto en una conversación telefónica con su homólogo egipcio, Badr Abdelati, según ha confirmado este último en sus redes sociales, donde se ha limitado a señalar que "elogió la colaboración estratégica con Grecia".
Trípoli y Ankara celebran el acercamiento
Tanto el Gobierno de Trípoli como el Consejo Presidencial de Libia han aplaudido el cambio de postura de las autoridades orientales, así como la reanudación de los vínculos entre ambas partes libias.
Para el Ministerio de Exteriores libio, la decisión supone "un avance positivo hacia el fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre Libia y Turquía, y la consolidación de la cooperación conjunta de manera que sirva a los intereses mutuos de ambos países".
El Ejecutivo turco, encabezado por Recep Tayyip Erdogan, también ha saludado el paso dado a través de un comunicado de su Ministerio de Exteriores, en el que sostiene que "este memorando de entendimiento se fundamenta en los principios del Derecho Internacional y la equidad, salvaguarda los derechos e intereses mutuos de ambos países y contribuye a profundizar aún más la cooperación entre nuestras naciones".
En la misma nota, la diplomacia turca subraya que Ankara, "en consonancia con su compromiso de respetar el Derecho Internacional, seguirá trabajando con todos sus socios para garantizar la seguridad, la estabilidad y la paz en la cuenca mediterránea", sin mencionar directamente las protestas de sus vecinos.