Ampliación | El presidente alerta de que el pacto de alto el fuego con Israel “podría ser la última oportunidad”

Líbano advierte de que el nuevo alto el fuego con Israel puede ser la última opción real para detener la guerra y reclama aplicar la resolución 1701.

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El presidente de Líbano, Joseph Aoun. Markus Lenhardt/dpa

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El presidente de Líbano, Joseph Aoun, ha avisado este jueves de que el entendimiento alcanzado con Israel para activar un alto el fuego “podría ser la última oportunidad” para detener la guerra y ha señalado que “podría entrar en vigor en 24 horas” una vez se formalice el acuerdo.

Aoun ha resaltado que el texto anunciado “incluye puntos muy importantes a favor de Líbano” y ha insistido en que “podría ser la última oportunidad para alcanzar un acuerdo definitivo y exhaustivo”. “Las diferentes partes tienen la responsabilidad en caso de incumplimiento”, ha recalcado, antes de remarcar que “en cuanto se reciban respuestas de las partes a nivel interno, Estados Unidos será informado de la posición libanesa para adoptar acciones”.

En esta línea, ha precisado que “Estados Unidos determinará la fecha y el mecanismo para la aplicación del alto el fuego, que podría entrar en vigor 24 horas después de ser notificado del acuerdo, y las garantías necesarias”, al tiempo que ha revelado que el presidente estadounidense, Donald Trump, sería “garante directo de su aplicación”, según ha informado la agencia estatal libanesa de noticias, NNA.

El jefe del Estado libanés ha elogiado el trabajo de la delegación oficial en unas conversaciones “extremadamente difíciles” y ha indicado que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, tuvo que “intervenir” para posibilitar la reanudación del diálogo, paralizado después de que Beirut exigiera discutir primero un alto el fuego antes de abordar cualquier otro aspecto del proceso político con Líbano.

“Durante el día de ayer y las primeras horas de hoy hemos seguido en contactos con partes internacionales y nacionales para lograr un alto el fuego exhaustivo. Hay países hermanos y amigos jugando un papel a la hora de hacer avanzar el proceso en favor de Líbano”, ha detallado.

Por otro lado, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha sostenido que el acuerdo de alto el fuego con Israel es “la vía más rápida y menos costosa” para detener las hostilidades en Líbano, que golpean especialmente a la población del sur del país.

“Podríamos habernos quedados atados de manos ante una realidad y una guerra que no elegimos, y eso no se planteó ni por un momento; haber acudido a los tribunales internacionales, una opción que acarrea años (de espera) o haber recurrido al Consejo de Seguridad y presenciar bloqueos y vetos políticos mientras continúa la destrucción”, ha expuesto.

Salam ha admitido que las conversaciones “no han sido fáciles”, ya que la delegación libanesa se ha topado con la “obstinación” israelí. “Lo que hemos exigido en estas negociaciones no es nuevo. Es lo que hemos dicho desde el primer día: retirada israelí completa de nuestra tierra, y el retorno de nuestra gente a sus hogares y aldeas con dignidad y seguridad”, ha manifestado.

El primer ministro ha llamado asimismo a “no desperdiciar la oportunidad” de aplicar la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aprobada en 2006, que contempla también el desarme de las milicias armadas presentes en territorio libanés.

“El próximo paso es práctico y tangible: el despliegue del Ejército libanés en áreas piloto como fase inicial, lo cual no renuncia a nuestro derecho a la retirada completa, sino que nos acerca a ella y cada hora que pasa sin su ejecución es una hora cuyo precio pagan el sur y su gente. Se requiere de todas las partes que prioricen el interés de Líbano y su pueblo por encima de cualquier otro interés, externo o sectario, y que asuman sus responsabilidades”, ha concluido.

Las últimas hostilidades a gran escala comenzaron el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó proyectiles contra territorio israelí en respuesta al asesinato del entonces líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, durante la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra la República Islámica.

Desde esa fecha, los ataques del Ejército israelí en Líbano han causado más de 3.500 muertos y 10.600 heridos, pese a que ambos países sellaron un alto el fuego a mediados de abril —prorrogado un mes después por 45 días— que no logró frenar los bombardeos, acompañados por una incursión terrestre de Israel, que incluso amenazó con una campaña aérea contra la capital, Beirut.

Con anterioridad, las partes habían acordado un alto el fuego en noviembre de 2024 tras trece meses de enfrentamientos a raíz de los ataques del 7 de octubre de 2023. Sin embargo, desde entonces Israel mantuvo ataques frecuentes contra territorio libanés y la presencia de tropas en varias zonas, alegando operaciones contra Hezbolá, en medio de las denuncias de Beirut y del grupo chií por estas acciones.