El Gobierno de Estados Unidos ha dejado de considerar a Siria un Estado patrocinador del terrorismo, poniendo fin a 47 años en la lista oficial estadounidense tras una decisión impulsada por el presidente Donald Trump.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) ha anunciado la exclusión de Damasco “conforme a la promesa del presidente Trump de rebajar las sanciones a Siria”. “Siria ya no es objeto de las prohibiciones de la Regulación de Sanciones de la Lista de Gobiernos Terroristas”, ha precisado el organismo en su notificación.
En su comunicado, la OFAC alude igualmente a la retirada de Hayat Tahrir al Sham (HTS), el grupo armado yihadista encabezado por el actual presidente Ahmed al Shara, de la lista de organizaciones terroristas, una decisión que el Departamento de Estado estadounidense ya había adelantado en julio de 2025.
El ministro de Asuntos Exteriores sirio, Hasán al Shaibani, ha trasladado su enhorabuena a la población por la salida de la lista “tras 47 años”, una situación que atribuye a las “políticas y prácticas del antiguo régimen” de Hafez y Bashar al Assad.
Al Shaibani ha subrayado la “transformación” experimentada por la sociedad siria, así como el compromiso de las autoridades con la “paz y seguridad internacionales” y su “cooperación y asociación con Estados Unidos”.
La exclusión de Siria se ha hecho efectiva después de que el pasado viernes concluyera sin objeciones el periodo de revisión del Congreso sobre la decisión de la Administración Trump de retirar a Damasco del listado, en el que figuraba desde 1979. Tras este cambio, solo permanecen en la relación Cuba, Irán y Corea del Norte.
Respaldo de Trump y efectos económicos
Trump ha difundido en su red social personal un mensaje previo de Al Shaibani en el que este celebra la decisión. “Hemos cerrado una oscura página de la historia de Siria con el fin de esta clasificación impuesta por las políticas del antiguo régimen de 1979”, ha declarado Al Shaibani, mencionando al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y al embajador y enviado norteamericano Tom Barrack.
Los países incluidos en esta lista no pueden beneficiarse de ayudas de Washington, adquirir armamento fabricado en Estados Unidos ni importar determinados bienes y tecnologías. Con la retirada de Siria, se abre la posibilidad de que compañías estadounidenses intervengan en la reconstrucción del país tras años de conflicto armado.
“La retirada de esta designación, junto con el levantamiento de las sanciones, apoyará la recuperación económica, creará las condiciones necesarias para los esfuerzos de reconstrucción y promoverá el comercio y la inversión, de una manera que sirva a los intereses del pueblo sirio y contribuya a la seguridad y la estabilidad regionales”, señalaba recientemente el Ministerio de Asuntos Exteriores sirio.
Trump se ha erigido en uno de los principales defensores de las nuevas autoridades surgidas tras la caída del régimen de Bashar al Assad en diciembre de 2024, consecuencia de una ofensiva de yihadistas y grupos rebeldes liderados por el actual presidente Ahmed al Shara.