La FINUL insiste en que toda presencia militar israelí al norte de la Línea Azul es ilegal

La FINUL reafirma que la presencia militar israelí al norte de la Línea Azul viola la Resolución 1701, mientras continúan ataques y desplazamientos en el sur de Líbano.

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Militares de la FINUL en el sur de Líbano (archivo) FINUL

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La Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) ha reiterado este lunes que cualquier despliegue o presencia de fuerzas israelíes al norte de la Línea Azul, que marca la separación entre Israel y Líbano, vulnera las disposiciones de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU y, en consecuencia, carece de legalidad.

“Cualquier presencia militar israelí al norte de la Línea Azul supone una violación de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad y la FINUL la vigilará e informará de ella”, ha destacado la misión de la ONU en un comunicado difundido tras las últimas tensiones en la zona fronteriza.

Con este pronunciamiento, la FINUL rechaza las posiciones y áreas controladas por Israel en territorio libanés. “Se ha hablado mucho de líneas, zonas y otros términos relativos al sur de Líbano. Para las Naciones Unidas y para la FINUL solo hay una línea relevante, la Línea Azul”, ha argumentado la fuerza de paz, recordando que no reconoce otras delimitaciones sobre el terreno.

La misión de la ONU ha subrayado que la Línea Azul fue establecida en el año 2000 como “línea de retirada” para certificar la salida de las tropas israelíes del sur de Líbano. “La FINUL supervisa la Línea Azul e informa de los acontecimientos conforme a su mandato”, ha añadido, en alusión a su función de observación y reporte de incidentes.

Asimismo, la fuerza internacional ha remarcado que “los ‘cascos azules’ también vigilan e informan sobre las actividades relevantes de actores armados no estatales dentro de la zona de operaciones de la misión”, en alusión a las milicias de Hezbolá y otros grupos presentes en el sur del país.

En paralelo a estos avisos, se mantienen las operaciones militares israelíes en territorio libanés pese al alto el fuego declarado. Entre ellas figuran bombardeos sobre las localidades de Mansuri (Tiro), Taibé y Hula (Marjayún), que, según las primeras informaciones, no habrían provocado víctimas.

Además, las fuerzas israelíes han lanzado una bomba aturdidora contra un equipo de rescate en Dohat Kfar Remán y han llevado a cabo nuevos ataques. También se han registrado demoliciones de viviendas en Zautar el Charkiyé (Nabatiyé) y en las localidades de Hula y Meis al Yabal (Marjayún), así como bombardeos con munición de fósforo, un armamento cuya utilización está vetada por la legislación internacional.

Israel parece haber incrementado la destrucción de edificios e infraestructuras en el lado libanés de la frontera, con excavadoras operando en Haris y Hadaza (Bint Yebeil). En esa misma franja se han producido explosiones de drones suicida y ataques de artillería en puntos como Wadi Sluqi, agravando los daños materiales.

En Meis el Yabal (Marjayún), maquinaria pesada israelí ha derribado unas aulas escolares improvisadas que acababan de ser levantadas con apoyo iraquí para los menores de la zona. En la localidad de Jiam, también en el distrito de Marjayún, se ha informado del incendio de varias viviendas.

Al mismo tiempo prosiguen las tareas de desescombro. En Dohat Kefarremán, en el distrito de Nabatiyé, los equipos de rescate han localizado entre los restos de los edificios destruidos dos cadáveres sepultados el domingo tras el ataque de un dron israelí. Los fallecidos han sido identificados como Hasán Choker y Ahmad Rumani.

Desplazados por la ofensiva israelí

El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha recibido este lunes en Beirut a una delegación de la localidad fronteriza de Dhaira, cuyos habitantes se han visto obligados a abandonar sus hogares por la ofensiva israelí. Durante el encuentro, Salam ha reiterado que el Gobierno sigue trabajando para lograr una retirada total de las fuerzas israelíes y crear las condiciones necesarias para el retorno seguro de la población.

“El Estado no va abandonar a los habitantes de Dhaira ni a otros residentes del sur ante las consecuencias del desplazamiento”, ha apuntado el jefe de Gobierno, tratando de tranquilizar a los afectados por la destrucción y el éxodo forzoso.

“Estamos estudiando diferentes opciones para resolver el problema de la vivienda, incluyendo la compensación por el alquiler a las familias desplazadas”, ha explicado, aludiendo a posibles medidas de apoyo económico y soluciones habitacionales para quienes han perdido sus casas.

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