Ampliación | Los demócratas superan los pronósticos y se hacen con el control total del Congreso en un duro revés para Trump

Los demócratas logran la mayoría en las dos cámaras del Congreso y asestan un golpe histórico a Trump, que afronta un final de mandato acorralado.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una visita de estado a Japón, a 8 de octubre de 2025  Daniel Torok/White House / Zuma Press / Europa Pre

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El Partido Demócrata de Estados Unidos ha protagonizado una de las jornadas más contundentes de su historia reciente al hacerse con el control de ambas cámaras del Congreso en las elecciones legislativas de este martes, en lo que supone un claro voto de censura a las políticas del presidente Donald Trump, especialmente en el ámbito económico. El mandatario afronta así sus dos últimos años de mandato más debilitado que nunca dentro del propio Partido Republicano.

Las proyecciones de los grandes medios estadounidenses, incluidas las de la conservadora Fox News, otorgan a los demócratas los 51 escaños necesarios para asegurarse la mayoría en el Senado y, con amplio margen, más de los 218 asientos imprescindibles para dominar la Cámara de Representantes, un desenlace que a comienzos de año se consideraba altamente improbable.

Un Trump visiblemente tocado ha intentado justificar el revés electoral insistiendo en que su nombre no figuraba en las papeletas, pese a haberse volcado en las últimas semanas en una intensa gira de mítines por todo el país para vincular directamente su figura a la de los candidatos republicanos.

El presidente estadounidense lleva días sosteniendo que la derrota no alterará su manera de gobernar y que recurrirá sin complejos al veto ejecutivo para frenar la avalancha de investigaciones que pondrá en marcha el nuevo Congreso. Sin embargo, la realidad es que la noche electoral demócrata ha encadenado triunfos en estados donde el propio Trump se había impuesto con holgura en las presidenciales de 2024.

Los resultados han sido especialmente simbólicos: los demócratas se han impuesto en su tradicional bastión de Texas por primera vez en casi cuatro décadas gracias al empuje del voto latino, que ha llevado al cargo a su primera gobernadora en el estado y, de forma igualmente inédita, a un gobernador en California en la figura de Xavier Becerra. También han puesto en jaque la hegemonía republicana en Florida y han castigado en Carolina del Sur el legado de su aliado Lindsay Graham al rechazar la candidatura de su hermana Darline, aunque han terminado cediendo en las dos Carolinas, Kansas, Iowa y Ohio.

La llamada ‘ola azul’ se ha terminado de confirmar hacia las 05.00 de la madrugada, cuando un abatido presidente republicano de la Cámara de Representantes, el ya saliente Mike Johnson, reivindicaba el legado de “uno de los Congresos más productivos de la historia de la institución”.

Johnson ha defendido que el descalabro republicano obedece, en parte, a la dinámica histórica. “En los últimos 90 años, solo en dos ocasiones un presidente en ejercicio ha logrado ganar o retener escaños para su partido durante ese primer ciclo de dos años, y existen muchas razones para ello. Es algo sumamente difícil de conseguir, y todo apunta a que, esta noche, la historia se mantendrá tal como ha sido hasta ahora”, ha manifestado. Paralelamente, la líder en la sombra del Partido Demócrata, Nancy Pelosi, ha presentado a Hakeem Jeffries como nuevo responsable de la Cámara baja.

En el trasfondo de esta victoria se encuentra la reactivación del electorado progresista y el empuje de un nuevo ciclo de izquierdas que ha movilizado, entre otros, al voto joven en estados clave como Ohio. Desde que se presentó por primera vez al Senado en 2006, el ahora senador demócrata Sherrod Brown nunca había superado el 64% del voto juvenil. Este año, el respaldo a Brown entre los menores de 30 años ha escalado hasta el 70%, según la encuesta a pie de urna de NBC News.

Los demócratas ponen ya en marcha su “iniciativa de cien días” para presionar a Trump mediante una batería de investigaciones y, pese a la amenaza de veto presidencial, no renunciarán a impulsar sus principales proyectos legislativos, por difíciles que parezcan de sacar adelante.

En este momento operan cinco grupos de trabajo centrados en cuestiones como el coste de la vida, la sanidad, la vivienda y la alimentación, dirigidos por una combinación de figuras progresistas y moderadas. Sobre la mesa hay propuestas listas para revertir los recortes sanitarios ligados a la “gran y hermosa ley” económica de Trump, que contempla exenciones fiscales y recortes de programas, además de nuevos requisitos laborales para los beneficiarios.

“Necesitamos bajar el precio de los alimentos y la gasolina”, enumeró Jeffries a mediados de mes, durante la presentación de su “agenda de 100 días” para complicar las cosas a Trump. “Segundo, necesitamos que la atención médica sea asequible para todos los estadounidenses. Tercero, vamos a exigir responsabilidades a los delincuentes que han perpetrado actos de corrupción sin precedentes contra el pueblo estadounidense. Desde el primer día”.

TRUMP SE DESAHOGA CON SUS MODERADOS Y PROMETE VETO, PERO CON DIÁLOGO

Trump, que ha seguido la noche electoral desde la Casa Blanca rodeado de asesores, familiares y miembros de su Gabinete, se ha aferrado desde el inicio de la jornada a la idea de que la clave del resultado ha sido que su nombre no figuraba en las papeletas. A su juicio, si él hubiera concurrido, los republicanos “habrían arrasado”.

En sus primeras reacciones, el presidente se ha desahogado en Fox News cargando contra perfiles moderados como el republicano Greg Abbott, al que ha señalado como responsable del desastre en Texas. Según ha argumentado, este desenlace es consecuencia de haberse “convertido en un RINO”, un republicano solo de nombre, en los “últimos seis meses de su trayectoria política”.

Todo apunta a que este no será el único análisis de este tono que difunda el inquilino de la Casa Blanca en las próximas horas y días, ya que en otra publicación ha avanzado que se va a “convertir en un analista político, tanto para bien como para mal, sobre las razones por las que estos candidatos han ganado y perdido” en las ‘midterms’.

Esta cascada de mensajes incluye también reproches a la cadena conservadora Fox News, a la que ha atribuido “parte de responsabilidad en estas derrotas al dar espacio de forma constante y sistemática a la oposición ‘tontócrata’ (demócrata) y a peores”.

Además, el dirigente republicano ha reiterado tanto en redes como en entrevistas su intención de recurrir al veto presidencial ante el nuevo equilibrio de fuerzas en el Congreso. “Tengo derecho a vetar cualquier cosa”, ha declarado a Politico, antes de matizar que, aun así, prefiere “no pasar dos años sentado ahí vetándolo todo”.

“Por eso, ya he hablado con ciertos líderes del Partido Demócrata. Y es probable que también encontremos muchos aliados entre los demócratas”, ha planteado, defendiendo que “ellos también quieren que se logren resultados”.

“LA AYUDA ESTÁ EN CAMINO, CON O SIN TRUMP”

Por su parte, el líder de la hasta ahora minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, ha garantizado a la ciudadanía que la “ayuda está en camino” y que aprovechará el control del Congreso para sacar adelante su agenda legislativa.

“La gente ha votado cambio y ahora los demócratas deben cumplir con su palabra. Y vamos a cumplir, con o sin el presidente”, ha avisado el veterano senador neoyorquino”.

El dirigente demócrata ha cerrado su comparecencia con un aviso a los republicanos. “Espero que los republicanos aprendan la lección que no han visto hasta esta noche: escuchen al pueblo estadounidense”.