El presidente del Cidob, Josep Borrell, ha subrayado que es “imperativo” que América Latina avance en una integración política y económica propia, al detectar una ausencia de estrategia regional que, a su juicio, la deja en una posición de debilidad. Asimismo, ha defendido la necesidad de intensificar las relaciones comerciales entre los países latinoamericanos y la Unión Europea.
Lo ha expuesto este lunes en Barcelona durante el foro World in Progress (WIP) organizado por Prisa, en una mesa redonda en la que ha compartido escenario con el secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), José Manuel Salazar-Xirinachs; el profesor de Sciences Po y miembro del consejo internacional del Centro Brasileño para las Relaciones Internacionales (CEBRI), Victor do Prado, y la presidenta del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI), Núria Vilanova, que ha ejercido de moderadora.
Borrell ha recalcado que esa integración entre países latinoamericanos no puede diseñarse desde el exterior y ha identificado el plano institucional como el eslabón más frágil y al mismo tiempo más decisivo: “Eso tiene que ser algo absolutamente endógeno. Y allí se juegan no ya la seguridad, la soberanía. Porque los problemas de seguridad en muchos países latinoamericanos ya afectan a la soberanía del país”.
En este contexto, ha defendido que Europa tiene que implicarse de forma activa con América Latina. “Si no lo hacemos nos contaminará a nosotros”, ha señalado, insistiendo en que la UE debe respaldar a los estados latinoamericanos para combatir la falta de crecimiento y la desigualdad, y reforzar las instituciones con el fin de evitar, ha apuntado, una violencia fuera de control.
Según Borrell, el Viejo Continente suele destacar su vínculo comercial con la región, “pero a la hora de la verdad, solamente el 9% de las exportaciones de América Latina van a Europa”, y ha planteado que aceptar la entrada sin aranceles de todos los productos latinoamericanos en el mercado europeo generaría tensiones en algunos sectores, pero enviaría, ha dicho, un potente mensaje político.
Minerales críticos como base de la integración
El también ex alto representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior ha recordado que el proyecto comunitario europeo arrancó apoyándose en el comercio del carbón y del acero, y ha sugerido que Latinoamérica podría cimentar su propia integración en torno a los minerales críticos: “Empiecen integrándose por el litio, por la electricidad y por la agricultura y la integración política vendrá después”, ha recomendado.
Ha precisado que alrededor del 70% de los recursos minerales de la zona se venden al exterior sin refinar, lo que impide generar valor añadido y alimenta dinámicas “extractivistas”. Ha añadido que algo similar sucede con el tratamiento de los datos, que se envían al exterior sin coste porque prácticamente no existen infraestructuras locales para su procesamiento.
Salazar-Xirinachs: optimismo con condiciones
Salazar-Xirinachs ha desgranado los elementos clave del informe de la CEPAL de 2026 sobre políticas de desarrollo productivo en América Latina y el Caribe y ha lanzado un mensaje de “optimismo” sobre el potencial económico de la región. No obstante, ha advertido de que no basta con dejar actuar a la mano invisible del mercado, sino que son imprescindibles instituciones sólidas y una gobernanza eficaz.
En su análisis del escenario internacional, ha señalado que el mundo se ha vuelto más complejo y se han producido “rupturas”, como la erosión de las reglas multilaterales. Aun así, ha recordado que América Latina dispone de activos relevantes, entre ellos los recursos naturales, capacidades productivas con sectores modernos y un notable 'soft power' en campos como la música, el arte o la literatura.
Profundizando en la coyuntura global, ha pedido evitar los “alineamientos rígidos” en la región y ha indicado que el nuevo entorno genera incentivos para diversificar alianzas. Considera que, con una mayor integración y la ampliación de los acuerdos comerciales, pueden lograrse avances significativos.
Al hablar de la integración latinoamericana ha resaltado tanto el rol de las instituciones como el del tejido empresarial, y ha citado como ejemplo Centroamérica y las “inversiones cruzadas” entre sus países, pese a la heterogeneidad política.
Do Prado: el papel de Brasil y la relación con la UE
Do Prado ha centrado su intervención en el caso de Brasil, al que ha descrito como un país con una economía de gran tamaño, una población numerosa, una amplia superficie y una notable variedad de recursos naturales. Ha defendido que Brasil no aspira a proyectar ese peso en el exterior de forma “agresiva”, sino contribuyendo a construir una América Latina más cohesionada.
En esta línea, tras la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva como presidente, ha señalado que, aunque pueda parecer que Brasil se encuentra políticamente aislado en el entorno regional, “hay intereses que se mantienen y el rol de las empresas es importante”.
Ha apuntado que la relación con México puede adquirir una relevancia especial y ha alertado de que el proceso del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur está provocando “un sentimiento de frustración” en Brasil.