Bulgaria ha pedido este lunes apoyo técnico a la Unión Europea y a la OTAN para avanzar en la investigación de los ataques con drones perpetrados el pasado martes contra dos buques mercantes en su zona económica exclusiva del mar Negro, uno de los cuales acabó hundido.
El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, ha incidido en la importancia de contar con el respaldo de sus socios y ha reclamado que el asunto se aborde con urgencia en misivas enviadas al presidente del Consejo Europeo, António Costa; a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, según ha informado la radiotelevisión pública BNT.
Radev ha solicitado la cooperación de la Agencia Europea de Seguridad Marítima después de que las autoridades búlgaras no hayan conseguido hallar restos de dron que permitan determinar su procedencia, pese a destacar las medidas adoptadas por Sofía tanto durante la operación de búsqueda y rescate como en el desarrollo de las pesquisas sobre el ataque.
Además, el jefe del Gobierno búlgaro pretende contar con el apoyo de sus aliados en la OTAN y de la Comisión Europea y sus agencias para analizar todas las pruebas físicas disponibles, los datos de satélite y el conjunto de la información recopilada en relación con lo sucedido.
El dirigente ha condenado de forma tajante los ataques militares contra la navegación comercial y las tripulaciones civiles, y ha reiterado su determinación de identificar a los autores. También ha señalado que, una vez establecida la responsabilidad del ataque, Sofía está dispuesta a emprender todas las acciones diplomáticas y legales a su disposición contra los responsables, en línea con el Derecho Internacional.
Los buques atacados el pasado martes fueron el “Able”, con bandera de Palaos, y el “Alfa Watan”, con pabellón de Togo, que sufrió daños estructurales que causaron su hundimiento a unas 70 millas (unos 130 kilómetros) de la costa y la desaparición de toda la tripulación que viajaba a bordo.
En cambio, los 18 tripulantes del “Able”, que registró un incendio tras el impacto, lograron abandonar la nave y fueron auxiliados por un ferri búlgaro que desvió su ruta para acudir en su ayuda.
Ambos barcos fueron alcanzados en torno a las 4.00 horas (hora local) en un área situada al este del cabo de San Atanasio y de la ciudad de Byala, un episodio que llevó al primer ministro de Bulgaria a convocar de inmediato una reunión de emergencia para analizar la situación.